Juan Rulfo


Nació en Apulco, Jalisco, el 16 de mayo de 1917; murió en la ciudad de México, el 7 de enero de 1986. Narrador. Fue agente de migración de la Secretaría de Gobernación; asesor del CME; director del Departamento Editorial del Instituto Nacional Indigenista; presidente honorario de la SOGEM. Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Miembro del consejo editorial de la revista El cuento, dirigida por Edmundo Valadés. Escribió argumentos y diálogos cinematográficos, que Ediciones Era reunió y publicó en 1979 con el título de El gallo de oro y otros textos para cine. El Fondo de Cultura Económica reeditó en tres ocasiones El llano en llamas, bajo la supervisión del autor, y en 1987 reunió en un solo volumen su obra narrativa. Colaboró en Pan, Letras Patrias, América. Revista antológica, México en la cultura, Revista Universidad de México, El Cuento y Proceso, entre otras. Becario del CME 1952 y 1953. Doctor honoris causa 1955 por la UNAM. Premio Xavier Villaurrutia 1955 por Pedro Páramo. Premio Nacional de Letras 1970. Premio Príncipe de Asturias 1983. La Fundación Juan Rulfo comenzó en los años 2000 la reorganización de sus textos publicados, así como la reedición de su obra no recogida en libros e inédita, así como diversos trabajos no literarios, particularmente el fotográfico.

Última actualización: 01 de septiembre de 2016 a las 14:28

En los años cincuenta surgieron dos nuevos maestros de la prosa narrativa, Juan Rulfo y Juan José Arreola, cuyos caminos fueron tan divergentes. Jaliscienses ambos, los unió su simultánea aparición en las letras, la cual constituyó uno de los más entusiastas éxitos literarios de aquellos años.

En la revista América, de la ciudad de México, y en Pan, de Guadalajara, en 1945, Juan Rulfo (1917-1986) comenzó a publicar sus relatos. Su primer libro, El llano en llamas (1953), reunió diecisiete secos, ásperos y dramáticos cuentos acerca del medio rural y de personajes primitivos, que podían relacionarse con la corriente que se enlaza con la novela de la Revolución. Pero los cuentos de Rulfo no prolongaban sólo aquella línea rural y popular sino que la coronaban por su sobria maestría, por su cálida intensidad y por su poder para superar sus breves anécdotas y el lenguaje popular que los nutre hasta elevarlos a una visión trágica, irónica o humedecida de piedad por el mundo violento de los humildes de la tierra. Algunos de estos cuentos, sobre todo “El llano en llamas” —visión rulfiana de la Revolución, una especie de réplica a Los de abajo—; “Luvina”, “Diles que no me maten”, y “No oyes ladrar los perros”, son magistrales.

Uno de los primeros críticos de El llano en llamas fue Emmanuel Carballo quien, en marzo de 1954 (Universidad de México, número 2, tomo VIII), asociando a Rulfo con Arreola, escribió: “Uno y otro representan al escritor que desde su primera salida a escena marca un momento modificante en la historia de nuestras letras.” Y agrega:

Rulfo no encuentra solución que salve a los desheredados, aun cuando les hayan dado la tierra. A Arreola le preocupa la teología, el infinito, en general los problemas metafísicos; a Rulfo, el pan y el agua, la anarquía, los abusos de los poderosos y la superstición. Los mundos de ambos cuentistas, distintos en esencia, coinciden, sin embargo, en la piedra de toque de cualquier obra artística: la calidad.

Dos años más tarde, Rulfo publica su segundo y último libro, Pedro Páramo (1955), extraña novela acerca de Comala, un pueblo seco, habitado por los rumores de sus muertos. En la primera parte, Juan Preciado, el hijo de Pedro Páramo que viene en busca de su padre, se encuentra en el camino con Abundio, un arriero. Ya en Comala, Juan cuenta sus encuentros fantasmales. De la narración de primer plano, se salta a escenas y monólogos del pasado y a evocaciones del pueblo antiguo, cuando era un paraíso de verdura y vida. Juan muere a causa de “los murmullos”, pero sigue conversando con Eduviges Dyada y con Dorotea, otras muertas, rememorando historias. La segunda parte, narrada por el novelista, refiere el poderío que va adquiriendo Pedro Páramo; los recuerdos de Susana San Juan, el amor imposible del cacique por ella, la locura que padece y su muerte; las correrías, atropellos y muerte de Miguel Páramo; las conturbaciones morales del padre Rentería; y la venganza de Pedro Páramo contra el pueblo, al que deja morir por haber sido insensible a la muerte de Susana San Juan. La novela termina con la muerte de Pedro Páramo, apuñaleado por uno de sus hijos, Abundio, borracho, el mismo arriero que, al principio de la novela, conduce a Juan Preciado al pueblo de Comala.

Una novela como ésta provocó al principio reservas y extrañeza y, muy pronto, un reconocimiento a sus excepcionales méritos. El estudio de Carlos Blanco Aguinaga, “Realidad y estilo de Juan Rulfo” (Revista Mexicana de Literatura, septiembre-octubre de 1955, tomo I, número. 1), publicado el mismo año de la aparición de Pedro Páramo, fue el primer análisis comprensivo de la rica complejidad de la obra de Rulfo.

Blanco Aguinaga señaló la unidad existente en la visión del mundo que aparece en los cuentos y en la novela de Rulfo:

el mismo fatalismo frente al brutal y al parecer mecánico acontecer exterior; el mismo ensimismamiento y laconismo de los personajes, la misma objetividad narrativa. Sólo que, ahora, todo ello [...] llevado al máximo extremo de aparente irrealidad y subjetivismo [...] Con maestría asombrosa —dice más adelante—, Rulfo ha ordenado la confusión, el caos de voces y rumores atemporales con que se le dio esta obra y su personaje central. Pero ha ordenado —ahí la maestría— en libertad aparente, sin que notemos la presencia calculadora del narrador que escribe desde el tiempo.

Este estudio será el punto de partida de los numerosos libros y ensayos que se publicarán en las décadas siguiente, en México y en el extranjero, dedicados a desentrañar el arte literario de Rulfo y su escurridiza personalidad. A partir de los años sesenta, en efecto, crece el prestigio de Rulfo, gracias a las abundantes traducciones y a los estudios y tesis académicas que abordan y aun repiten los más variados temas: los planos y la técnica narrativa, la imaginación mítica, las canciones, los vegetales, la geografía, la cronología, los silencios, las mentiras, las influencias, la lengua, la tradición bíblica, la Revolución, la perspectiva ecológica, la familia y los tíos muertos, los años del seminario y del orfanatorio, la burocracia, los sonidos. Las ediciones populares y cultas se multiplican. Rulfo es solicitado en congresos; se le pide que explique los misterios de su creación y se le pregunta cuándo publicará nuevas obras. El cine hace varios filmes a base de sus textos, con pobres resultados, pero el Indio Fernández recordará a Rulfo con esta frase conmovedora: “Era un alma de México que temblaba como mariposa sobre las flores”. El novelista recibe premios nacionales e internacionales y homenajes. Se descubren sus notables fotografías, y surgen imitadores que fracasan en su intento.


Última actualización: 13 de marzo de 2014 a las 11:22




 
 
Foto: Daisy Ascher | CNL-INBA
Foto: Daisy Ascher | CNL-INBA

Juan Rulfo

16 de mayo de 1917
Apulco, Jalisco
07 de enero de 1986
Ciudad de México


OBRA PUBLICADA


BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA

Institución (es):
Asociación de Escritores de México, A. C. (AEMAC)


Centro Mexicano de Escritores
Fecha de ingreso: 1953
Fecha de egreso: 1953
Becario

Centro Mexicano de Escritores
Fecha de ingreso: 1952
Fecha de egreso: 1953
Becario

Premio Nacional de Ciencias, Letras y Artes
Fecha de ingreso: 1970
Fecha de egreso: 1970
Ganador en el campo de Lingüística y Literatura

Premio de Cuento San Luis Potosí
Fecha de ingreso: 1974
Fecha de egreso: 1974
Jurado

Premio Xavier Villaurrutia de escritores para escritores
Fecha de ingreso: 1955
Fecha de egreso: 1955
Ganador con el libro "Pedro Páramo"

El Cuento. Revista de imaginación
Fecha de ingreso: 1939
Consejo de redacción

Pan. Revista de literatura
Fecha de ingreso: 01 de noviembre de 1945
Fecha de egreso: 1946
Director