Enciclopedia de la Literatura en México

Historia de la literatura mexicana. 2. La cultura letrada en la Nueva España del siglo XVII


2002 / 06 oct 2017

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La cultura letrada en la Nueva España del siglo xvii es el segundo volumen de la Historia de la literatura mexicana. Raquel Chang-Rodríguez, especialista en letras coloniales y Catedrática Distinguida del City College y del Centro de Estudios de Post-Grado de la City University of New York (CUNY), es la coordinadora de esta obra. En la introducción, Chang-Rodríguez señala los vectores que marcaron este periodo y constituyeron la cultura novohispana. A continuación, se subrayan los vínculos entre sociedad y cultura destacando las particularidades de la educación, la diversidad de sujetos sociales, el desarrollo de la imprenta y el carácter de los festejos públicos (Gonzalbo Aizpuru, Moraña, Ibarra González y Bravo). El siguiente apartado se ocupa de la expresión poética, incluyendo el arte dramático (Rivers, Cevallos, Davis, Chang-Rodríguez y Poot Herrera). La tercera parte de la obra trata de la complejidad de la prosa histórica y de la propiamente narrativa (Rose, Romero Galván y González Boixo). En el cuarto apartado, Rubial García, Lavrin, Ramos Medina, Herrejón Peredo y Guarneros Rico examinan las variadas vertientes de la consolidación eclesiástica; seguidamente, Guzmán Betancourt, Garza Cuarón y Briesemeister cumplen el análisis de la lingüística y la filología así como de la presencia del latín. En capítulos recogidos bajo el título "Figuras estelares", se aborda la vida y obra de los luminares del siglo: Juan Ruiz de Alarcón, Carlos de Sigüenza y Góngora y sor Juana Inés de la Cruz (Sandoval, Codding, Sabat de Rivers y Glantz). El volumen cierra con una cronología preparada por Nidia Pullés-Linares.

Esta serie, bajo la coordinación general de Beatriz Garza Cuarón, ofrecerá próximanente volúmenes dedicados a los siglos xviii, xix y xx.

mostrar Introducción

Durante los siglos xvi y xvii en los amplios territorios del Virreinato de la Nueva España y particularmente en la ciudad de México, su capital, se vivió un singular proceso de transculturación: la rápida implantación de las modas literarias peninsulares marcó la cultura letrada novohispana; la asimilación y el aprovechamiento del saber europeo por parte de criollos, indígenas y mestizos aculturados se manifestó en varios campos –el jurídico, el literario, el científico–; desde una perspectiva lingüística, el uso del latín, del castellano y de idiomas indígenas creó situaciones diglósicas y heteroglósicas, de lenguas en continuo contacto. Estas y otras incidencias comenzaron a forjar una manera de vivir y de pensar diferente, signada siempre por la pluralidad de estamentos y etnias que conformaban la pirámide social, estratificada de acuerdo con el linaje, la riqueza y el color de la piel –en el ápice se encontraban las autoridades peninsulares y en su base la población indígena. La expansión territorial hacia el norte, el desarrollo económico experimentado en la Nueva España –en particular durante el auge minero y agrícola–, el general rechazo al trabajo manual y la integración de las Indias a la órbita económico-política europea, propiciaron la importación de esclavos africanos, el progresivo empleo de la población nativa en múltiples labores y la incorporación de los mestizos a la nueva sociedad en calidad de obreros, artesanos y comerciantes de menor escala.

Esta compleja problemática repercute en las relaciones entre los nacidos en América y los recién llegados de España. Si bien para comienzos del siglo xvii  los hijos de los conquistadores solían llevar la existencia muelle descrita en testimonios literarios de la época, a mediados de esa centuria pasaron a un plano secundario al ser remplazados por funcionarios españoles, algunos prebendados, otros dispuestos a comprar cargos económicamente provechosos. Estas rivalidades se manifestaron desde muy temprano en la literatura satírica y así lo muestran tres sonetos anónimos mexicanos conservados en la Sumaria relación de las cosas de la Nueva España compuesta por el español Baltasar Dorantes de Carranza hacia principios del siglo xvii. Con el paso de los años la separación entre ambos grupos se profundizará, en gran parte debido al obstinado hábito de despreciar al criollo por su posible sangre mezclada, o porque muchos creían que el nacido en América no podía sustraerse de la influencia perniciosa de la geografía y del clima. Es representativo de estas tensiones el romance que el bardo criollo Luis de Sandoval y Zapata compuso, casi un siglo después, sobre la conspiración (1565) en torno a Martín Cortés, segundo marqués del Valle de Oaxaca. Desde una perspectiva histórica, conviene recordar otra rebelión de los criollos (1624), dirigida por miembros de la Audiencia contra las reformas propuestas por el virrey marqués de Gelve.

“Nova Hispania et Nova Galicia”, en Geographie Blaviane, Amsterdam, Jean Blaeu, 1667, vol. 12, fols. M1v-M2r.

 

Pese a las leyes en su favor dadas por la Corona y a los esfuerzos de teólogos y misioneros, en Nueva España y en toda la América virreinal, muchos europeos y criollos consideraban a los indios “entes sin razón”. De poco valió la divulgación de la Historia natural y moral de las Indias (1590), del jesuita español José de Acosta (1540-1600), que detallaba el pensamiento más avanzado sobre el Nuevo Mundo y sus habitantes. Estas ideas fueron continuamente cuestionadas en obras denigratorias del indio donde se afirmaba su supuesta incapacidad. Las rebeliones indígenas y la lucha contra la expansión ibérica en el norte de la Nueva España, la formación de “palenques” o colonias de “cimarrones” (esclavos fugitivos), las frecuentes revueltas de las castas, testimonian la marginación de estos estamentos así como perfilan sus reclamos y obstinada resistencia al poder peninsular. El poema épico Historia de la Nueva México (1610) del criollo Gaspar Pérez de Villagrá da cuenta de las consecuencias de esas ambiciones expansionistas; en Alboroto y motín de los indios de México (1692) el erudito Carlos de Sigüenza y Góngora refiere con horror una revuelta capitalina de las “castas”. Su descripción presenta la ruptura entre la visión del glorioso pasado mexica y del indígena coetáneo evidente en los escritos de muchos criollos.

 

La división política virreinal giró en torno a dos ciudades: México, capital del Virreinato de la Nueva España, fundado en 1535, y Lima, capital del Virreinato del Perú fundado en 1543.[1] La belleza y la sofisticación de México –de la antigua Tenochtitlan ya había escrito Bernal Díaz del Castillo: “parecía a las cosas de encantamiento que cuentan en el libro de Amadís”– fueron ponderadas tempranamente por poetas y cronistas. Bernardo de Balbuena, entre otros, alabó en Grandeza mexicana la hermosura de esa capital virreinal llamándola “primor del mundo”. Efectivamente, el México del siglo xvii, visto a través de autores de la época, resulta ser un centro cultural donde la élite muestra su interés por las artes, letras y ciencias. Este estilo de vida se refleja en la ornamentación de los edificios, en los diversos colegios y universidades, en la obra de notables escritores y eruditos como el dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón, el sabio criollo Carlos de Sigüenza y Góngora y sor Juana Inés de la Cruz, la Décima Musa. El gusto por el adorno tan evidente en la vestimenta personal y en la fachada de edificios coloniales, la inclinación al boato y las ceremonias, la existencia de bibliotecas privadas, reflejan la vida descansada y opulenta de los estamentos privilegiados. El estilo literario favorito fue el Barroco español, cuyos signos, al ser apropiados por la cúpula letrada e imbricarse en la complejidad colonial, adquirieron singulares valencias hasta transformarse en el Barroco de Indias.

 

En Las corrientes literarias en la América hispánica, Pedro Henríquez Ureña observó que, después de la religión, el interés en la cultura intelectual y artística era uno de los principios rectores de la sociedad colonial porque su cultivo “suponía la coronación de la vida social”. Por eso el rápido auge literario evidente en el México virreinal no debe sorprender. Aunque es imposible aislar una causa para explicar fenómeno tan complejo, conviene recordar que el interés en la literatura se evidencia muy pronto en el productivo comercio americano de libros que trajo tanta prosperidad a Jacobo Cromberger, impresor de ascendencia alemana establecido en Sevilla desde 1500. Cuando murió, se encontraron en su almacén muchísimas obras que, por el número de copias existentes, indicaban el extenso intercambio entre el Viejo y el Nuevo Mundo. Así, La Celestina, El Quijote, El Lazarillo de Tormes, El libro áureo del emperador Marco Aurelio, El Cid, Amadís de Gaula, junto con numerosos tratados de religión, geografía y medicina, llegaron a las capitales virreinales para enriquecer bibliotecas y moldear los gustos literarios en consonancia con la metrópoli. Tal como lo explicó Irving A. Leonard en Books of the brave [Los libros del conquistador], las ventas se intensificaron en el siglo xvii cuando se enviaron a ultramar ediciones piratas de los tan populares dramas y de obras escritas por autores de segundo orden ahora atribuidas a escritores renombrados. Debido a este rápido intercambio del que dieron temprana cuenta, entre otros especialistas, Othón Arróniz, José Juan Arrom, José Rojas Garcidueñas, Harvey L. Johnson, Guillermo Lohmann Villena, Francisco Monterde, el teatro español del Siglo de Oro se difundió en México y Lima casi simultáneamente al momento de su auge madrileño. Para principios del siglo xvii, la ciudad de México ya contaba con tres compañías teatrales. El auge del drama redundó en beneficios materiales para el clero: frecuentemente la venta de localidades en “corrales” o teatros estaba destinada a las obras benéficas de las órdenes religiosas; en México, por ejemplo, el Hospital Real para Indios se sostenía en parte con la venta de entradas teatrales.

 

Con el afianzamiento del régimen colonial que hacía recaer el trabajo sobre los menos privilegiados, México y Puebla[2] se convirtieron en centros culturales donde españoles y criollos pertenecientes a la élite seguían los modelos literarios europeos. Como ya han apuntado críticos e historiadores, en México como en Madrid, el cultivo de las letras pronto devino en estimado ejercicio cuyo prestigio rivalizó con la arriesgada carrera de las armas. Con los libros llegados de España y las obras impresas en la Nueva España comenzaron a formarse bibliotecas. La imprenta se estableció en la ciudad de México en 1539,[3] y para mediados del siglo xvii la capital novohispana contaba con varios talleres. Sin embargo, el alto costo del papel y de la impresión, así como conseguir los permisos necesarios, hacían muy difícil la publicación de libros. En general, las imprentas coloniales –y las novohispanas no fueron excepción– se concentraron en producir catecismos, diccionarios y manuales religiosos para llevar adelante la conversión de los infieles, conducirlos a las reducciones o pueblos y eventualmente ocuparlos en labores provechosas al bolsillo de los funcionarios coloniales y de la Corona. Más tarde, con la fundación de universidades y colegios, se imprimieron tratados y otros materiales necesarios para la vida docente, tales como las constituciones de 1688 de la “Imperial y Regia Universidad de México”.

 

Prueba del interés literario y científico que inquietaba a los residentes de la Nueva España es el caso del criollo mexicano Melchor Pérez de Soto (1606-1655), estudiado por Irving A. Leonard en Baroque times in old Mexico [La época barroca en el México colonial]. Este laico de modestos recursos coleccionó una importante biblioteca, conocida por haber sido confiscada e inventariada cuando a su dueño se le acusó ante el Santo Oficio de prácticas no católicas (tratar de adivinar el porvenir por medio de horóscopos). Según constató Leonard, esa biblioteca tenía obras de Dante, Petrarca, Sannazaro, Ariosto, Tasso, Castiglione, junto a libros de santa Teresa de Ávila, san Juan de la Cruz, fray Luis de León y fray Luis de Guevara, además de novelas de caballería y picarescas, obras de astronomía y libros del humanista holandés Erasmo. Más recientemente, en archivos del Cuzco, Pedro Guibovich descubrió y publicó el testamento del erudito polígrafo peruano Juan de Espinosa Medrano. Por este documento sabemos que su biblioteca incluía libros de teología, arte, ciencias, de literatura clásica y moderna. Los inventarios de esas bibliotecas ofrecen una muestra de las inquietudes intelectuales y la amplia cultura literaria de los lectores coloniales.

 

El interés en la literatura, propiciado en parte por el ocio de las clases altas y el auge económico novohispano, se manifestó en numerosos certámenes literarios enmarcados por el boato y la ceremonia característicos de los festejos coloniales. Las justas poéticas muestran el gusto por lo exterior, el énfasis en las apariencias, típicos de una sociedad colonial que aspiraba a ser igual y aun superior a la metropolitana. Sin duda, para la aristocracia virreinal novohispana estos torneos literarios ofrecían ocasión de manifestar sus cultivadas preferencias por la poesía, la forma de expresión más refinada. Para los poetas y versificadores coloniales las competencias literarias representaban una posible vía para alcanzar fama a través de las letras. Aunque muchas de las composiciones galardonadas en aquellos concursos han quedado sepultadas en el olvido, los certámenes poéticos novohispanos llenaron un vacío en la vida intelectual del Virreinato, al ofrecer a los escritores la oportunidad de ser escuchados por el público reunido en tertulias y academias auspiciadas por el mecenas de turno. Imitando lo acostumbrado en España, en los certámenes virreinales la noche de la entrega de premios también se leían “vejámenes”, versos satíricos destinados a ridiculizar algún aspecto de la fisonomía, de los modales, o de la historia académica de los participantes.[4] Junto con las mascaradas, los desfiles, los festejos, las conmemoraciones y los autos de fe, los certámenes ocuparon un lugar importante entre los espectáculos de la Nueva España colonial.

 

Los escritores y aficionados a las letras también se reunían en torno a virreyes y mecenas, ansiosos de prestigiar su corte y casa con el brillo otorgado por el ejercicio literario. En el México virreinal el ejemplo más notorio de este mecenazgo lo encontramos en la protección dada a sor Juana Inés de la Cruz, primero por los virreyes marqueses de Mancera (1666-1673) y después por los virreyes marqueses de la Laguna (1680-1686). Gracias a los esfuerzos de la virreina María Luisa Manrique de Lara y Gonzaga, marquesa de la Laguna y condesa de Paredes, se publicaron en Madrid en 1689 los escritos de la monja con el título de Inundación castálida. Tanto los certámenes poéticos como las academias palaciegas muestran un arte de minorías, caracterizado por una erudición que hoy día nos parece inútil, pero que entonces se creía necesaria pues vinculaba a los escritores al compartido saber humanístico –a la república de las letras. Con todo, el trabajo verbal, la minuciosa atención al detalle, el evidente deseo de igualar y superar, la urgencia de dar cuenta de otros anhelos y saberes terminarán por subvertir el modelo peninsular e imprimirle una peculiar tensión a la obra de muchos escritores novohispanos.

 

Además de propósitos políticos y económicos, la conquista tuvo un objetivo religioso. Por eso con los soldados y colonizadores llegaron representantes de diversas órdenes religiosas cuya principal tarea era catequizar a los indios. Durante el siglo xvii, para alojar a las diferentes órdenes y afirmar el fervor religioso, se inició la edificación de monasterios y conventos que se destacaron por su primor arquitectónico. Desde estos hogares los religiosos competían entre sí por los puestos más importantes, por el control de la educación en centros docentes y por la influencia en la corte virreinal. La Iglesia controlaba los diversos niveles de la educación a través de los colegios que llegaron a competir con las universidades. Al mismo tiempo, entre las órdenes religiosas dedicadas a la docencia hubo pleitos y rencores extendidos a los alumnos; cada orden quería poseer el mayor número de cátedras universitarias. A consecuencia de las trifulcas entre ellas, se formaron “partidos” teológicos deseosos de hacer prevalecer la filosofía de sus adalides, santo Tomás, san Agustín, san Buenaventura, entre otros teólogos medievales. Los escritos de estos padres de la Iglesia formaron gran parte del corpus estudiado y comentado en latín en colegios y universidades. Con su énfasis en el aprendizaje de leyes divinas y humanas que regulaban el comportamiento en el ahora y preparaban al individuo para la otra vida, el Ratio Studiorum de los jesuitas dio las pautas para la enseñanza en el colegio de San Pedro y San Pablo y pronto fue adoptado en otros centros. Entre los teólogos prominentes de la Nueva España del siglo xvii, se encuentran los jesuitas españoles Pedro de Ortigosa (1547-1626) y Antonio Rubio (1561-1615), ambos de larga docencia en la capital virreinal.

 

La literatura escrita por los cronistas de las órdenes religiosas da cuenta de múltiples vicisitudes a la vez que realza los méritos de cada provincia. Un aspecto novedoso dentro de estas crónicas es el frecuente destaque de cultos a vidas venerables,[5] reliquias e imágenes locales[6] con el objeto de mostrar las bondades de la tierra mexicana y de sus habitantes, dignos y escogidos receptores de estas sacras devociones.[7] Dentro de estas aspiraciones se enmarca el culto a la Virgen de Guadalupe promovido por el clero criollo y por los jesuitas, como lo evidencia “Primavera indiana”, el poema dedicado al portento Guadalupano de Carlos de Sigüenza y Góngora, por entonces joven postulante en la orden ignaciana. La belleza de la tierra novohispana, la devoción e inteligencia de sus hijos, su fidelidad al dogma católico –en contraste con los protestantes europeos–, el pasado imperial de México, son varios de los temas y símbolos aprovechados por los cronistas criollos para desplegar las diferencias y configurar la nueva patria.

 

Algunos conventos se convirtieron en sitio de refugio para damas de clase elevada, deseosas de una vida semirretirada. Frecuentemente las monjas conservaban libros en su celda y se les permitía recibir visitas de amigos y familiares. Por ejemplo, fray García Guerra, arzobispo y posteriormente virrey de Nueva España, tenía como una de sus distracciones favoritas visitar a dos reclusas del convento de Jesús y María en la ciudad de México. En su The English-American, his travail by sea and land: or a new survey of the West India’s (1648), Thomas Gage, un viajero inglés, describe asombrado la habilidad culinaria y musical de las monjas de la capital novohispana.[8] El viajero, que había degustado los exquisitos postres preparados por algunas reclusas, conjeturó que los feligreses asistían a misa más por escuchar música que por devoción religiosa. Sor Juana Inés de la Cruz, la afamada escritora, profesó en un convento jerónimo de México y fue dueña de una cuantiosa biblioteca así como de instrumentos científicos y musicales. Investigaciones recientes han dado a conocer detalles de la vida conventual y de los conflictos entre las monjas y con la cúpula eclesiástica masculina. Gracias a estas pesquisas contamos hoy día con un corpus mayor de escritos pergeñados por monjas ora por gusto propio, ora por presiones de sus confesores, así como una comprensión más cabal de la cultura femenina conventual, de las relaciones de las monjas con la celda y el siglo.

 

Muy pronto se establecieron universidades en América colonial. A la de santo Tomás de Aquino (Santo Domingo) se le concedió licencia de fundación eclesiástica en 1538, aunque no funcionó hasta 1558, cuando se le extendió la indispensable Cédula Real. Siguiendo las constituciones de la Universidad de Salamanca, modificadas después en varias ocasiones, la Real y Pontificia Universidad de México se fundó en 1551; el 24 de julio de 1584 se puso la primera piedra para el edificio universitario en la Plaza del Volador. Durante el siglo xvii funcionaron las siguientes facultades: teología, cánones, leyes, medicina, artes, gramática, retórica y lenguas indígenas; se añadieron después las de anatomía y cirugía, y la de matemáticas y astrología detentada esta última por Carlos de Sigüenza y Góngora, hasta su muerte en 1700. Los textos estudiados en cada cátedra estaban prescritos en las constituciones; los alumnos los leían, comentaban y refutaban cuando se adiestraban para las diferentes carreras, en particular la jurídica y la eclesiástica que exigían amplio dominio de la retórica y de la oratoria. En la Nueva España las constituciones les garantizaban el acceso a la universidad a los indios provenientes de colegios y a los mestizos del Colegio de San Juan de Letrán. Los mulatos y otras castas tuvieron que sortear dificultades para ser admitidos en la universidad, aunque la pureza de sangre y la legitimidad de nacimiento eran requisitos a veces olvidados, particularmente si el interesado tenía aptitud para la carrera eclesiástica y contaba con la buena disposición de algún funcionario. Como en Europa, a las mujeres les estuvo vedado el ingreso a la Academia Mexicana. Harto conocido es el pasaje de sor Juana Inés de la Cruz en la Respuesta a sor Filotea cuando recuerda que de niña le había pedido a su madre que la vistiera de varón para así poder asistir a la universidad y estudiar guiada por profesores. La Real y Pontificia Universidad de México gozó de gran prestigio: por mucho tiempo fue la única autorizada para otorgar grados en Norteamérica. Dentro del engranaje de la sociedad novohispana del siglo xvii, el título o grado representó, especialmente para los criollos, hijos segundones y estudiantes de familias nobles empobrecidas, una vía para situarse más ventajosamente en esa sociedad.

 

El siglo xvii es para la Nueva España un periodo de intensa transculturación: las instituciones de las antiguas civilizaciones se reconfiguraron de facto y de jure para servir los propósitos de las autoridades virreinales y de la Corona española. Se formó así una sociedad dividida de acuerdo con el nivel económico, el abolengo y el color de la piel. Las distinciones impuestas por tal estratificación acrecientan las diferencias entre los nacidos en América y los españoles llamados peyorativamente “gachupines”. Indios, africanos, mestizos y otras castas proveían la mano de obra barata. Esta distribución laboral permitió que la élite tuviera el tiempo libre necesario para el ocio y el cultivo de las letras. Asimismo, la variedad de lenguas habladas por miembros de las diferentes etnias así como el arraigo del latín como idioma de estudio y cultura le dieron a la sociedad novohispana su índole diglósica, y hasta heteroglósica. Las órdenes religiosas consolidaron su poder y así lo evidencian sus crónicas.

 

El interés literario de la aristocracia novohispana se manifestó en los poemas presentados en los certámenes o leídos en las academias palaciegas, en el ejercicio del mecenazgo, en las obras en prosa y verso que circularon mayormente manuscritas por la dificultad de la impresión y por estar dirigidas a una exigua minoría. El gusto literario colonial se moldeaba con las últimas novedades europeas que libreros peninsulares enviaban con prontitud a América. Si bien el grupo de escritores nacidos o afincados en la Nueva España imitaba las letras peninsulares, sus obras frecuentemente se ocuparon de acontecimientos y temas locales. Éstas llevaron la marca de las aspiraciones de la cúpula criolla cuya identidad se perfiló con singular nitidez durante el siglo xvii forjando, a través de la letra, la nueva patria mexicana.

 

La cultura letrada en la Nueva España del siglo xvii, el segundo volumen de la Historia de la literatura mexicana, parte de una propuesta que trasciende lo tradicionalmente aceptado como “literatura”. Pretende ofrecer una visión de conjunto de esa centuria tomando en cuenta las ideas estéticas y los diversos sujetos que animaron la creación literaria tanto como las líneas de fuerza que marcaron su producción. El volumen intenta proporcionar una visión más completa de la época en su instancia letrada y a la vez apuntar las claves para tener acceso a los gustos coetáneos y desentrañar el muchas veces oscuro significado de crónicas, poemas, ensayos, dramas, novelas y sermones, así como el trasvase de una cultura centrada en la oralidad y las pictografías, a una reglada por el alfabeto latino y la imprenta. Para dar cuenta de tal complejidad, el material se ha dividido en seis apartados generales: A] Sociedad y cultura; B] La expresión poética; C] La prosa histórica y narrativa; D] La consolidación eclesiástica; E] Lingüística y filología; F] Figuras estelares. En cada uno de ellos, los ensayos de conocidos estudiosos se acercan a los temas principales replanteando su vigencia en base a investigaciones recientes. Estos subapartados van acompañados de una bibliografía de trabajo dirigida a quienes deseen profundizar en los movimientos e ideas que han informado la cultura virreinal novohispana. El volumen cierra con una Cronología.

 

En el primer apartado dedicado a Sociedad y cultura, Pilar Gonzalbo Aizpuru en “Facetas de la educación humanista de los novohispanos”, da cuenta de la evolución e impacto de la versión ibérica de la humanitas en la sociedad colonial mexicana. La autora se ocupa de los diferentes aspectos de esta enseñanza y explica cómo se adaptó al nuevo medio. Dentro de estas instancias señala la capacidad de los letrados indígenas para sintetizar la cultura autóctona y occidental y aprovechar tal amalgama para avanzar reclamos. En “Sujetos sociales: poder y representación”, Mabel Moraña incide en los conflictos que atenazaron a los variopintos integrantes de la sociedad novohispana en su búsqueda de un espacio y de una identidad ya desde el centro –como el sector criollo– ya desde las márgenes –como los mestizos y mulatos. “El desarrollo de la imprenta”, de Ana Carolina Ibarra González, explica la importancia de este medio de difusión y cómo contribuyó a solidificar la cultura ibérica, particularmente su manifestación religiosa. El poder de la Corona y de la Iglesia se hizo evidente en fiestas públicas cuyo auge y sofisticación se acrecentó bajo la influencia del Barroco. Las “relaciones” que describen detalladamente estos festejos son reconocidas hoy día como documentos histórico-literarios cuya importancia, en el ámbito eclesiástico y civil, señala María Dolores Bravo en “Festejos, celebraciones y certámenes”. Como apunta Bravo, las representaciones gráficas y literarias desplegadas en estas fiestas tenían como propósito cohesionar a los diferentes sujetos sociales y afirmar su pertenencia al conjunto imperial. Es imprescindible conocer estas estrategias de aglutinación y homogeneización para adentrarnos en la cultura del siglo xvii novohispano.

 

Igualmente, los certámenes poéticos eran parte central de las celebraciones públicas. Ellos confirman que la poesía, considerada entonces como “divina” y por tanto depositaria de todo arte y ciencia, era el género literario preferido de la élite. El segundo apartado, La expresión poética, está dedicado a estudiar las variadas manifestaciones de este género clave. “Poéticas, preceptismo, retóricas y alabanzas de la poesía”, de Elías Rivers y Francisco Javier Cevallos, señala la influencia en Nueva España de las poéticas preferidas en España. Al comentarlas, los autores abordan las nuevas ideas sobre el tema de los ingenios americanos, particularmente de figuras como Bernardo de Balbuena, sor Juana Inés de la Cruz y Diego Sáenz de Ovecuri; de este modo ofrecen un marco apropiado para entender las preferencias evidentes en la poesía épica, lírica y dramática en el México del siglo xvii. En efecto, impulsados por el éxito de La Araucana, de Alonso de Ercilla y Zúñiga, los poetas novohispanos tomaron la pluma para cantar la conquista de México y sus principales héroes. Elizabeth B. Davis en “La épica novohispana y la ideología imperial” deja constancia de estos esfuerzos cuando estudia las obras mexicanas más representativas y las vincula al Renacimiento, y a la tradición épica ibérica e hispanoamericana. Por mi parte, en “Poesía lírica y patria mexicana” enmarco esta modalidad en el debate sobre el Barroco de Indias y las aspiraciones de los bardos novohispanos. De ahí paso a destacar cómo, al privilegiar ciertos temas y recursos expresivos, los poetas del México colonial comienzan a configurar la nueva patria criolla. “Cien años de ‘teatralidad”, de Sara Poot Herrera, estudia el desarrollo de la poesía dramática en la Nueva España desde una doble perspectiva: la producción de los autores más sobresalientes y la labor de actores y empresarios que posibilitó la puesta en escena de estas piezas. La autora consigna la historia de los diferentes locales de representación. Asimismo, el ensayo señala los peligros, especialmente para autores y actores, de las críticas a autoridades seglares y eclesiásticas puestas en boca de diferentes personajes.

 

La prosa histórica y narrativa, el tercer apartado, se inicia con un ensayo de Sonia Rose, “La revisión de la conquista: narración, interpretación y juicio”, centrado en las crónicas que recogen el sometimiento de los aztecas. Cuando analiza estos textos, Rose señala las perspectivas ideológicas y las variables temáticas aportadas en la nueva centuria tanto por cronistas oficiales como religiosos; por tratar el tema más extensamente y con mayor originalidad, la autora ha enfocado en su análisis la obra de los frailes franciscanos Juan de Torquemada y Agustín de Vetancurt, y también del cronista mayor de Indias, Antonio de Solís. Por su parte, José Rubén Romero Galván en “Los cronistas indígenas” explica la disyuntiva de indios y mestizos letrados que intentan dar cuenta de su pasado y persona, al mismo tiempo que ofrecen una interpretación diversa de la conquista y del coloniaje. Su análisis de las particularidades de la obra de Hernando Alvarado Tezozómoc, Domingo Francisco Chimalpaín y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, sitúa estas crónicas bilingües en el lugar que les corresponde dentro de la historia cultural de México. La problemática de los escritos de ficción en el mundo virreinal la retoma José Carlos González Boixo en su ensayo sobre “La prosa novelística”. En éste el autor estudia obras novohispanas representativas: la novela pastoril El Siglo de Oro en las selvas de Erífile de Bernardo de Balbuena; una novela pastoril a lo “divino” Los sirgueros de la Virgen sin original pecado de Francisco Bramón; el tratado ascético novelado El pastor de Nochebuena de Juan de Palafox y Mendoza; y el relato híbrido Infortunios de Alonso Ramírez de Carlos de Sigüenza y Góngora. González Boixo nota sus vínculos con modelos peninsulares y a la vez señala las características que distinguen estas obras. Luego recalca la importancia de continuar el estudio de recursos de la prosa de ficción en obras de corte histórico como las relaciones y las crónicas.

 

Sabido es que durante el siglo xvii el poder de la Iglesia se afirmó plenamente en la Nueva España. Tal solidificación pronto se hizo evidente en la construcción de conventos y monasterios, la autoridad de obispos y arzobispos, la expansión de la crónica religiosa, los relatos de “vidas” ejemplares, la aspiración del clero, particularmente el criollo, a reverenciar a santos nacidos en América, el prestigio de los predicadores, cuyos largos sermones reafirmaban aspectos centrales del dogma, y la interferencia de la Inquisición en la vida de los novohispanos. Por lo tanto, es imposible ignorar la influencia de esta institución en la formación de los sujetos de cualquier origen o estamento social. El apartado dedicado a La consolidación eclesiástica estudia hitos de ese proceso. “La crónica religiosa: historia sagrada y conciencia colectiva” de Antonio Rubial García se acerca a la narrativa hierofánica, la hagiografía individual y las crónicas de diferentes órdenes o provincias masculinas. En cuanto a las dos primeras modalidades, señala el autor cómo estos textos, promovidos y divulgados mayormente por intereses criollos, contribuyeron a forjar una peculiar visión de la Nueva España. Tomando en cuenta las particularidades de cada provincia, Rubial García estudia separadamente las crónicas religiosas de los mendicantes evangelizadores (franciscanos, dominicos, agustinos), de los mendicantes con administración en centros urbanos (carmelitas y mercedarios) y de los jesuitas, sin perder de vista las variables que marcaron la función de estos escritos en el siglo xvii. En “La celda y el convento: una perspectiva femenina”, Asunción Lavrin retoma el tema de la vida conventual femenina desde otros puntos de mira, por ejemplo, la vocación religiosa, la espiritualidad y la toma del velo, la desproporcionada autoridad de los hombres sobre las mujeres, las “desviaciones” y las interferencias de la Inquisición. La visión intrahistórica propuesta por Lavrin abre una ventana sobre este mundo cerrado; a través de ella vislumbramos la intimidad de la vida conventual femenina y escuchamos las voces de la celda. El estudio de la crónica religiosa de los conventos femeninos lo cumple Manuel Ramos Medina en “Los cronistas de monjas: la traducción masculina de una experiencia ajena”. Analiza cinco crónicas todas ellas escritas por hombres (Agustín de la Madre de Dios, Agustín de Vetancurt, Alonso Franco, Juan Bautista Méndez y Carlos de Sigüenza y Góngora). Su ensayo intenta rescatar la historia religiosa femenina, en particular de las carmelitas descalzas, concepcionistas, dominicas y clarisas. La cultura religiosa de la época tenía en los sermones su expresión más arraigada porque se dirigían a un público heterogéneo, acostumbrado a escucharlos y a retener su mensaje. De los antecedentes de este medio de comunicación masiva y su importancia en la cultura religiosa coetánea se ocupa Carlos Herrejón Peredo en “Los sermones novohispanos”. Para dar cuenta de su contenido y estructura, este subapartado incluye citas extensas de las porciones más relevantes de sermones escritos y publicados en México durante el siglo xvii. Aunque no todos los oyentes pudieran desentrañar su complejo mensaje, como las celebraciones y los festejos públicos, la prédica religiosa servía de puente entre los varios estamentos que conformaban la sociedad novohispana. En “La Inquisición y la cultura literaria”, Norma Guarneros Rico explica el funcionamiento de este tribunal y estudia textos “fronterizos”, por ejemplo, de expedientes jurídicos, con el afán de rescatar un discurso desatendido hasta hace muy poco.

 

Lingüística y filología, el quinto apartado, se inicia con el ensayo de Ignacio Guzmán Betancourt, “Los estudios sobre lenguas indígenas”, donde explica el continuado interés en el análisis del náhuatl, de los idiomas otomianos y de la familia mayance. En lo que respecta a la llamada “lengua mexicana” o náhuatl el autor identifica los trabajos de Horacio Carochi, Pedro de Arenas y Juan Guerra; al ocuparse de los idiomas otomianos y las lenguas mayances, Guzmán Betancourt recalca la aparición de nuevas gramáticas y diccionarios. Asimismo explica que en esta época comenzaron a estudiarse otras lenguas indígenas, en particular del noroeste de México. Beatriz Garza Cuarón en “El español del siglo xvii”, nota los cambios más distintivos que experimentó esa lengua en la Nueva España, explica sus causas y señala variables en textos de la época. En “El latín en la Nueva España”, Dietrich Briesemeister da cuenta de la importancia de la enseñanza de esta lengua clásica, particularmente en los colegios de la orden jesuita. Comenta luego sobre la producción poética neolatina y macarrónica de sor Juana así como sobre los temas y motivos que marcaron la poesía escrita en latín en la Nueva España coetánea. Como es bien sabido, estos esfuerzos culminarían en el siglo xvii, con Rusticatio mexicana, en cuyos hexámetros el jesuita expulso Rafael Landívar describió con nostalgia el suelo patrio. Tan rica como variada vida cultural nutre y marca la producción de los tres grandes ingenios del siglo xvii: Juan Ruiz de Alarcón, Carlos de Sigüenza y Góngora y sor Juana Inés de la Cruz. Su paradigmática obra la estudian Alberto Sandoval, Mitchell A. Codding, Georgina Sabat de Rivers y Margo Glantz en el sexto apartado dedicado a estas Figuras estelares. La Cronología preparada por Nidia Pullés-Linares cierra el volumen. De este modo el segundo volumen de la Historia de la literatura mexicana desglosa los vectores que animaron la cultura letrada en la Nueva España del siglo xvii.

 

Raquel Chang-Rodríguez

The City College-Graduate Center,

City University of New York (cuny)

mostrar Índice

Introducción, por Raquel Chang-Rodríguez

A] Sociedad y cultura

Facetas de la educación humanista de los novohispanos, por Pilar Gonzalbo Aizpuru

Sujetos sociales: poder y representación, por Mabel Moraña

El desarrollo de la imprenta, por Ana Carolina Ibarra González

Festejos, celebraciones y certámenes, por María Dolores Bravo Arriaga

B] La expresión poética

Poéticas, perceptismo, retóricas y alabanzas de la poesía, por Elías Rivers y Francisco Javier Cevallos

La épica novohispana y la ideología imperial, por Elizabeth B. Davis

Poesía lírica y patria mexicana, por Raquel Chang-Rodríguez

Cien años de "teatralidad", por Sara Poot Herrera

C] La prosa histórica y narrativa

La revisión de la Conquista: narración, interpretación y juicio, por Sonia V. Rose

Los cronistas indígenas, por José Rubén Romero Galván

La prosa novelística, por José Carlos González Boixo

D] La consolidación eclesiástica

La crónica religiosa: historia sagrada y conciencia colectiva, por Antonio Rubial García

La celda y el convento: una perspectiva femenina, por Asunción Lavrin

Los cronistas de monjas: la traducción masculina de una experiencia ajena, por Manuel Ramos Medina

Los sermones novohispanos, por Carlos Herrejón Peredo

La inquisición y la cultura literaria, por Norma Guarneros Rico

E] Lingüística y filología

Los estudios sobre lenguas indígenas, por Ignacio Guzmán Betancourt

El español del siglo xvii, por Beatriz García Cuarón

El latín en la Nueva España, por Dietrich Briesemeister

F] Figuras estelares

Ruiz de Alarcón, por Alberto Sandoval-Sánchez

Carlos de Sigüenza y Góngora, por Mitchell A. Codding

Sor Juana Inés de la Cruz, por Georgina Sabat de Rivers

Sor Juana: los materiales afectos y el Sueño, por Margo Glantz

G] Cronología

Nueva España en el siglo xvii, por Nidia Pullés-Linares

Índice de nombres y de títulos

Índice de ilustraciones

mostrar Cronología

NUEVA ESPAÑA EN EL SIGLO XVII

5 de noviembre de 1595 - 27 de octubre de 1603

Gobierno. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, virrey. Promulgó las ordenanzas de maestros, promovió la esclavitud de negros para hacer cumplir la real cédula que eximía a los indios del trabajo forzoso en obrajes y tomó medidas para evitar los daños causados por el ganado.

Obras

1599-

Ca. 1600      

  

 

 

 

 

1601

 

 

 

 

Elogios en loor de los tres famosos varones don

Jaime de Aragón, don Fernando Cortés, marqués del

Valle y don Álvaro de Baçan, marqués de Santacruz,

Gabriel Lobo Lasso de la Vega.

 

1602

 

 

 

Vida y milagros del santo confesor de Cristo,

fray Sebastián de Aparicio, fraile lego de la orden

del seráfico padre san Francisco de la provincia

del Santo Evangelio, Juan de Torquemada.

27 de octubre de 1603 - 2 de julio de 1607

Gobierno. Juan Manuel de Mendoza y Luna (1571-1628), marqués de Montesclaros, virrey. El virrey Mendoza y Luna tuvo fama de ser caritativo con los indígenas, a quienes protegió. Durante su virreinato hubo inundaciones y se realizaron obras de contención y desagüe.

Obras

1604             

 

 

1605

 

Arte breve de la lengua otomí, fray Alonso Urbano.

 

1606

 

Reportorio de los tiempos e historia de esta

Nueva España, Enrico Martínez.

Eventos históricos y culturales

1603-1608 

 

 

 

 

 

 

  

 

El virrey Mendoza y Luna ordena la construcción

de represas, canales y avenidas para mejorar el

desagüe y evitar las frecuentes inundaciones que

padece la ciudad. Con este fin se construyen las

calzadas de Guadalupe, San Cristóbal y

Chapultepec. El 17 de septiembre de 1608 se

celebra la construcción del sistema de drenaje

del valle de México.

 

1604-1609    

 

Se produjeron rebeliones indígenas en la

Nueva Vizcaya.

2 de julio de 1607 - 19 de junio de 1611

Gobierno. Luis de Velasco II (1539-1617) (2o. periodo), marqués de Las Salinas, virrey. Luis de Velasco II fue virrey de Perú varios años. Su estancia allí fue posterior al primer gobierno de la Nueva España (1590-1595). Trató de continuar los trabajos de su primer periodo; se dedicó a mejorar el nivel de vida y las condiciones de trabajo de los indígenas. Fue ascendido a la presidencia del Consejo de Indias.

Obras

1607

Ca. 1608      

 

 

         

 

El siglo de oro en las selvas de Erífile, Bernardo

de BalbuenaLibro tercero de la Historia Religiosa

de la Provincia de México de la Orden de Nuestro

Padre Santo Domingo (compuesta alrededor de

1608 e inédita durante el virreinato), Hernando Ojea.

 

1609

 

 

 

Ortografía castellana, Mateo AlemánVida del Padre

Maestro Ignacio de Loyola, Luis de Belmonte

Bermúdez.

 

1610

Ca. 1610

Historia de Nueva México, Gaspar de Villagrá.

Historia chichimecaFernando de Alva Ixtlilxóchitl.

Eventos históricos y culturales

1607-1611    

 

   

 

Durante el gobierno del virrey Luis de Velasco ii

se sofoca una rebelión de la población

africana cerca de Orizaba.

 

1608

 

 

 

 

Mateo Alemán, autor del Guzmán de Alfarache,

llega a México, formando parte del séquito del

arzobispo fray García Guerra.

Fue inaugurado el sistema de drenaje de Huehuetoca.

 

1609

Juan de Oñate funda Santa Fe.

19 de junio de 1611 - 22 de febrero de 1612

Gobierno. Fray García Guerra (1545-1612), arzobispo, virrey. Sustituyó a Luis de Velasco ii cuando éste fue enviado a España. Fraile dominico que llegó a ser obispo. Su gobierno duró poco tiempo. Intentó poner un alto a los abusos cometidos en contra de la población indígena. Devolvió terrenos a muchos indios, quienes, en su opinión, habían sido despojados de sus tierras.

Obras

1611             

      

Vocabulario manual de las lenguas castellana y

mexicana, Pedro de Arenas.

Eventos históricos y culturales

1612-1621    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hubo un gran temblor en la Nueva España, que

causó daño a los edificios de la ciudad de México,

además de sequías y hambre.

Inestabilidad en el gobierno debido a las luchas

religiosas y políticas durante la administración

del virrey Fernández de Córdoba.

Rebelión de los indios tepehuanes en Nueva Vizcaya.

Durante este periodo se conquistó Nayarit; y

Baja California fue reclamada para la Corona

española por Tomás de Cardona, un pescador

de perlas.

En 1618 los colegios jesuitas de San Pedro y

San Pablo se incorporan al de San Ildefonso.

En 1621 se organizan las celebraciones del

centenario de la conquista de México. Se llevó

a cabo una justa poética en homenaje a San

Hipólito, en la cual se destacó el

bachiller Arias de Villalobos.

22 de febrero de 1612 - 18 de octubre de 1612

Gobierno. Audiencia Gobernadora de Pedro Otálora, oidor.

18 de octubre de 1612 - 14 de marzo de 1621

Gobierno. Diego Fernández de Córdoba (1578-1630), marqués de Guadalcázar, virrey. El virrey continuó el proyecto del sistema de drenaje. Estableció el tribunal de la fiscalía. Construyó la fortaleza de San Diego en Acapulco y fundó la ciudad de Lerma. Hubo sequías y escasez de alimentos durante su gobierno.

Obras

1613            

 

 

 

 

 

Sucesos de don Fray García Guerra, arzobispo

de MéxicoMateo Alemán.

La vida que hizo el siervo de Dios Gregorio

López en algunos lugares de esta Nueva España,

Francisco Losa.

 

1615

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monarquía indiana, fray Juan de Torquemada.

Título completo: De los veinte y un libros rituales

y monarqía indiana, con el origen y guerras de

los indios occidentales, de sus poblazones,

descubrimiento, conquista, conversión y otras

cosas maravillosas de la mesma tierra. El libro

recoge y a veces copia textualmente las obras

de sus compañeros de la orden, sobre todo

de Motolinía y Mendieta.

 

1620

 

 

 

 

 

Los sirgueros de la Virgen sin original

pecado, Francisco Bramón (?-1654). En esta

obra se halla intercalado el Auto del triunfo

de la Virgen y gozo mexicano.

Arte en lengua de maya, fray Juan Coronel.

 

1621

 

 

Historia de el principio y origen, progresos,

venidas a México y milagros de la imagen de

Nuestra Señora de los Remedios…, Luis de Cisneros.

Marzo-septiembre de 1621 (seis meses)

Gobierno. Quinta Audiencia de Paz de Valecillo, Juan García Galdós y Galdoche de Valencia, y Gómez Cornejo. Paz de Valecillo, presidente y gobernador; Juan García Galdós y Galdoche de Valencia y Gómez Cornejo, oidores.

12 de septiembre de 1621 - 15 de enero de 1624

Gobierno. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de Gelves, virrey. Carrillo de Mendoza combatió a los ladrones y bandidos en las ciudades y en el campo. Levantó cargos contra personas influyentes, haciéndose de muchos enemigos, entre ellos, el arzobispo Pérez de la Serna. Debido a esta rivalidad hubo disturbios y un motín. El virrey tuvo que buscar asilo en el Convento de San Francisco; después partió a España.

Obras

1623           

 

 

 

Obediencia que México dio a Felipe iv. La

segunda parte de Mercurio histórico y

descriptivo de esta ciudad de México, o

Canto titulado Mercurio, presbítero Arias de Villalobos.

1 de octubre de 1624

Gobierno. Audiencia.

3 de octubre de 1624 - 16 de noviembre de 1635

Gobierno. Rodrigo Pacheco y Osorio (?-1652), marqués de Cerralvo, virrey. El virrey Pacheco y Osorio llegó a México durante un periodo en el que había motines en la ciudad. Fue encargado por el rey de investigar las causas de los motines y disturbios y castigar a los responsables. Su honestidad en el gobierno fue puesta en tela de juicio ya que regresó a España con una gran fortuna.

Obras

1624          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Bernardo o Victoria de Roncesvalles, Bernardo

de Balbuena.

Primera Parte de la Crónica Agustiniana de

Michoacán en que se tratan y escriben las vidas

de nueve varones apostólicos agustinianos,

Juan González de la Puente.

Crónica de la Orden de Nuestro Padre

San Agustín en las provincias de Nueva

España en cuatro edades desde el año de

1533 hasta el de 1592, Juan de Grijalva.

 

1625

 

 

Bocabulario de mayathan por su abecedario

(ca. 1625), anónimo franciscano.

 

1628

 

 

 

1630

 

 

 

Historia del convento de San José de carmelitas

descalzas de la ciudad de México, fray Juan

Bautista Méndez.

 

ca. 1630

 

 

 

 

 

 

1632

 

 

 

 

 

 

 

Se publica en Madrid la Historia verdadera de

la conquista de la Nueva España, Bernal Díaz

del Castillo.

Vocabulario mui copioso en lengua

española y maya de Yucatán, se desconoce

el autor. Esta obra es más conocida

con el nombre de “Diccionario Solana”.

 

1633

 

 

 

Historia de Yucatán, Devocionario de Nuestra

Señora de Izamal y Conquista Espiritual,

Bernardo de Lizana.

 

1634

 

Segunda parte, de la obra de Juan Ruiz de Alarcón.

 

1635

 

 

Historia de la fundación del convento de

San José de la ciudad de México, fray Juan

Bautista Méndez.

Eventos históricos y culturales

1624          

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante este periodo hubo fuertes sequías y

una gran escasez de granos.

Rebelión de los huachichiles.

El virrey Pacheco y Osorio intenta

contener las incursiones indígenas del

norte mediante la construcción del fuerte de

Cerralvo en el estado de Nuevo León.

Los holandeses saquean el Puerto de Acapulco.

 

1627

 

 

Se celebró con gran solemnidad la beatificación

de Felipe de Jesús, el primer beato novohispano.

 

1628

 

 

 

 

 

Piet Heyn, famoso pirata holandés, captura una

flota que valía entre ocho y doce millones de

pesos. Piratas holandeses y franceses atacan

los galeones españoles en las costas del

Golfo de México.

 

1629

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Se ordena la creación de la Armada de

Barlovento, a cuyo mantenimiento contribuye

la Nueva España, para contrarrestar los ataques

piratas.

El valle y la ciudad de México sufrieron una

gran inundación, que mantuvo anegada la ciudad

durante cuatro años (1629-1633). Hubo más de

30 000 muertos, muchos edificios se derrumbaron

y numerosos criollos acomodados trasladaron su

residencia a Puebla.

Hacia el final de su administración, el virrey

Pacheco y Osorio concluyó la obra de desagüe

 

1632

Rebelión de los guazaparis.

16 de septiembre de 1635 - 28 de agosto de 1640

Gobierno. Lope Díez de Armendáriz, marqués de Cadereyta (nació en Quito, donde su padre era el presidente de la Real Audiencia), virrey. Fue el primer criollo en gobernar la Nueva España. Estudió para ser navegante y tuvo una carrera distinguida como comandante marino. Organizó la flota de Barlovento que patrullaba las aguas del Golfo de México y protegía a las naves españolas de los piratas. Ante la inminencia de una rebelión de criollos y mestizos, le recomendó a la Corona que Nueva España tuviera representación en las Cortes, petición que no fue otorgada.

Obras

1636           

 

 

Vida, virtudes y muerte del padre Juan de

Ledesma, Andrés Pérez de Ribas.

 

1637

 

 

Doctrina y enseñanza en la lengua mazahua,

Diego de Nájera Yanguas.

 

1638

 

Arte doctrinal y modo general para aprender

la lengua matlatzinca, fray Miguel Guevara.

Eventos históricos y culturales

1637           

 

Rebelión de los alazapas.

 

1639

 

Juan de Palafox es consagrado obispo de

Puebla.

28 de agosto de 1640 - 10 de junio de 1642

Gobierno. Diego López Pacheco de Cabrera y Bobadilla (1599-1653), marqués de Villena, virrey. Miembro de una familia aristocrática española, le gustaban las reuniones sociales, fiestas y celebraciones. Llegó a la Nueva España con el obispo de Puebla, Juan de Palafox, con el cual tuvo problemas. Hubo intrigas de palacio y sospechas infundadas sobre su persona ya que un miembro de su familia había sido cabecilla de una rebelión en Portugal. Fue destituido por el obispo Palafox. Al informarle al Rey lo ocurrido, éste lo absolvió de los cargos y le otorgó el puesto de gobernador de Sicilia y después del reino de Navarra.

Obras

1640          

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia del convento de san José de carmelitas

descalzas de la ciudad de México, Juan Bautista

Méndez.

Carta del padre… rector del colegio de San Pedro

y San Pablo de la Compañía de Jesús de la

ciudad de México… en que se da cuenta de las

virtudes y dichosa muerte del padre Alonso

Guerrero de la misma Compañía, Luis de Bonifaz.

 

1641

 

 

 

 

 

 

Canción alegórica a la vista de un

desengaño, Matías de Bocanegra, jesuita del

Colegio de San Pedro y San Pablo.

Comedia de San Francisco de Borja, a

la feliz venida del excellentíssimo señor

Marqués de Villena, Virrei desta Nueva

España, Matías de Bocanegra.

Eventos históricos y culturales.

1640           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El virrey López Pacheco de Cabrera y Bobadilla

refuerza la flota de Barlovento; para este fin,

ordena la construcción de naves y la

manufactura de pólvora, cañones y otras armas.

El virrey tuvo desavenencias con el obispo

de Puebla, Juan de Palafox. Mientras tanto,

en la ciudad de México hubo intrigas de

palacio. Se le acusó de tratar de separar a

la Nueva España de la Corona.

 

1642

 

 

 

El 9 de junio el obispo Palafox cerca el

palacio virreinal y depone al virrey Diego

López Pacheco de Cabrera y Bobadilla,

asumiendo él el puesto.

10 de junio de 1642 - 23 de noviembre de 1642

Gobierno. Juan de Palafox y Mendoza (1600-1659), obispo de Puebla, virrey. Estudió jurisprudencia en Salamanca. Fue fiscal en el Consejo de Guerra y en el Consejo de Indias. Fue hombre de personalidad agresiva. Llegó a Nueva España con el puesto de juez en residencia y depuso al virrey Diego López de Pacheco.

Obras

1642             

 

 

Arte mexicano, fray Diego de Galdo Guzmán.

Arte y vocabulario de la lengua matlaltzinga

vuelto a la castellana, fray Diego Basalenque.

Eventos históricos y culturales

1642             

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Palafox ordenó la confiscación de los bienes

y las propiedades del virrey en la Nueva

España.

En este año comenzó la discordia con los

jesuitas. Juan de Palafox aceleró la construcción

de la catedral de la ciudad de México y

comenzó la nueva catedral de Puebla.

También fundó una gran biblioteca en

Puebla, la que lleva su nombre: Biblioteca

Palafoxiana.

23 de noviembre de 1642 - 14 de mayo de 1648

Gobierno. García Sarmiento de Sotomayor (?-1659), conde de Salvatierra, virrey. Fue buen administrador. Restauró el equilibrio entre la Iglesia y el Estado. García Sarmiento ordenó la reconstrucción de los acueductos que proveían agua fresca a la ciudad. Cuando concluyó su periodo, fue enviado como virrey a Perú.

Obras

1643                

 

 

 

 

 

 

 

 

Relación de la prodigiosa imagen de Nuestra

Señora de Cosamaloapan en la costa norte

del obispado de la Puebla de los Ángeles,

Juan de Ávalos.

Crónica de la orden de Nuestro Seráfico

Padre San Francisco; provincia de San

Pedro y San Pablo de Michoacán de la

Nueva España, Alonso de la Rea.

 

ca. 1644

 

 

 

 

Arte de la lengua tarasca (ca. 1644),

fray Diego Basalenque.

Arte y vocabulario en lengua mame,

fray Diego Reynoso.

 

1645

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Panegírico de la paciencia, Luis de Sandoval y

ZapataSegunda Parte de la Historia de

la Provincia de Santiago de México, Orden

de Predicadores de la Nueva España,

fray Alonso Franco.

Arte de la lengua mexicana con la declaración

de los adverbios de ella (ca. 1645),

P. Horacio Carochi, jesuita italiano.

Vocabulario otomí, P. Horacio Carochi.

Segunda parte de la Historia de la Provincia

de Santiago de México, obra concluida en

1645, Alonso Franco y Ortega.

Historia de los triunfos de Nuestra Santa Fe,

entre gentes las más bárbaras y fieras

del Nuevo Orbe; conseguidos por los soldados

de la milicia de la Compañía de Jesús en

las misiones de la provincia de Nueva

España, Andrés Pérez de Ribas.

 

1647

Política indiana, Juan de Solórzano Pereyra.

Eventos históricos y culturales

1644

 

Rebelión de las siete naciones

 

1646                

 

 

 

Rebelión de los tarahumaras; éstas

continuaron durante los periodos 1650-1652

y 1684-1690.

 

1646

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El obispo Palafox inicia su actividad como

visitador. Les prohíbe a los jesuitas que

continúen sus actividades en la ciudad de

Puebla, y les ordena que muestren su

licencia para poder predicar y administrar

confesiones. Les critica a los jesuitas que

no elijan a criollos letrados para ocupar

cargos importantes, prefiriendo a españoles

de baja clase social. Palafox favorece la

introducción de una forma de alternativa,

en cuanto a la elección de criollos y

peninsulares a puestos importantes

del gobierno virreinal.

13 de mayo de 1648 - 22 de abril de 1649

Gobierno. Marcos de Torres y Rueda (1588-1649), obispo de Yucatán, virrey. Rehusó el título de virrey y pidió que se le llamara gobernador. Durante su gobierno, la Inquisición ejecutó a 12 personas y castigó a otras 107 en un Auto de Fe.

Obras

1648                 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de la Virgen María de Guadalupe,

Miguel Sánchez, obra fundamental para el

guadalupanismo.

Nueva relación de las Indias occidentales,

del inglés Thomas Gage.

Tesoro Escondido en el Santo Carmelo

mexicano, fray Agustín de la Madre de Dios.

Imagen de la Virgen María madre de

Dios de Guadalupe, celebrada en su historia

con la profecía del capítulo doce del

Apocalípsis, Miguel Sánchez

 

1649

 

 

 

 

Desagravios de Christo en el triunfo de

su cruz contra el judaísmo, Francisco

Corchero Carreño (poema heroico-sacro).

Huey tlamahhuizoltica omonexiti ilhuicac

tlatoca ihwapilli Sancta Maria, Luis Lasso de la Vega.

Eventos históricos y culturales

1648                

 

 

 

Auto de Fe en el que murieron 28 personas.

Viaje desastroso del almirante Pedro

Porter y Casanate a Baja California.

 

1649

 

 

 

 

 

 

Juan de Palafox y Mendoza preside la

consagración de la Catedral de Puebla.

Durante el gobierno del virrey Torres

y Rueda, la Inquisición quema a 13

personas, entre ellas el judaizante

Treviño de Sobremonte, y castiga

a otras 107 en un Auto  de Fe.

22 de abril de 1649 - 28 de junio de 1650

Gobierno. Sexta Audiencia de Matías de Peralta, presidente.

28 de junio de 1650 - 15 de agosto de 1653

Gobierno. Luis Enríquez de Guzmán, marqués de Villaflor, virrey. Promovió la minería, industria en la cual era experto. Mejoró el sistema de recaudación de impuestos. Sofocó la rebelión de los indios tarahumaras y su líder fue ahorcado. Fue nombrado virrey de Perú en 1653.

Obras

ca.1650            

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia Natural de la Nueva España,

Francisco Hernández.

Libro segundo de la Crónica miscelánea,

en que se trata de la conquista espiritual

y temporal de la santa provincia de Xalisco,

en el nuevo reino de la Galicia y Nueva

Vizcaya, y descubrimiento de Nuevo

México, Antonio Tello.

 

1651

 

 

 

 

 

 

 

Libro de la vida del próximo evangélico

exemplificado en la vida del Venerable

Bernardino Alavarez, español, patriarca

de la orden de la caridad… y en las vidas

de algunos hermanos que fueron

compañeros del venerable…,

Juan Díaz de Arce, 2 vols.

 

1652

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Arte breve y vocabulario de la lengua

tzoque conforme se habla en el pueblo

de Tepatlan; divídese en dos partes: en

la primera se trata de las cuatro

partes de la oración, declinables,

que son: nombre, pronombre, verbo

y participio. La segunda se compone de

un vocabulario, fray Luis González.

Crónica Miscelánea de la Santa

Provincia de Xalisco, compuesta

ca. 1652, Antonio Tello.

Eventos históricos y culturales

1650                 

 

Levantamiento de los indios chichimecas.

 

1651

 

 

 

 

 

 

Prohibición a los jesuitas no hispánicos

para entrar a las Indias españolas.

Nacimiento de Juana Ramírez de

Asuaje.

Fundación de la Real y Pontificia

Universidad de México.

 

1652

 

 

 

 

Insurrección indígena en Yucatán.

Consagración de la Catedral de México.

Marte Católico, arco triunfal erigido en

honor del duque de Alburquerque.

 

1653

 

Fuerte temblor en la ciudad de México

y aparición de un cometa.

15 de agosto de 1653 - 16 de septiembre de 1660

Gobierno. Francisco Fernández de la Cueva (1619-1676), duque de Alburquerque, virrey. Oficial militar distinguido y aristócrata. Patrón de poetas, pintores y escultores. El virrey salió ileso de un atentado en su contra que ocurrió en la catedral, perpetrado por un soldado demente. Mandó armas y municiones a Jamaica que había caído bajo el poder de los ingleses. Reforzó la flota de Barlovento para proteger mejor las naves españolas de los piratas. Fue nombrado embajador en Viena; murió en Madrid.

Obras

1653                

 

 

 

 

 

Discurso hecho sobre la significación de

dos impresiones meteorológicas.

Crónica e Historia religiosa de la Provincia

de la Compañía de Jesús en Nueva

España (compuesta alrededor de

1653), Andrés Pérez de Ribas.

Eventos históricos y culturales

1654               

 

 

 

 

Palafox tuvo que renunciar a su puesto y

aceptó el nombramiento de obispo de Osma.

Certamen poético en honor de la

Inmaculada Concepción.

 

1658

 

 

Terrible sequía en México, agravada por

una epidemia de viruela.

 

1659

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Auto General de Fe en que se quema a

don Guillén de Lampart o Lámport, quien

pretendía independizar a la Nueva

España de la Corona española.

Se sublevan los indios tarahumaras.

Sublevación del Nuevo México.

El virrey Fernández de la Cueva promovió

la colonización de las regiones

norteñas enviando aproximadamente a

100 familias españolas para fundar la

villa de Alburquerque en el territorio

de la Nueva México.

El volcán Popocatépetl hace erupción.

 

1660

 

 

Atentado contra la vida del virrey, duque

de Alburquerque, en la Catedral de

México, el 12 de marzo.

16 de septiembre de 1660 - 29 de junio de 1664

Gobierno. Juan de Leyva y de la Cerda (1604-1678), conde de Baños, virrey. Combatió contra los piratas argelinos en el Mediterráneo y contra los rebeldes en Cataluña antes de ser nombrado virrey. Leyva dispuso de tierras, bienes y propiedades ajenas y se las transfirió a su familia y amigos. Esto causó motines indígenas y represiones brutales. La Corona lo destituyó del cargo y nombró al obispo Diego Osorio de Escobar como virrey.

Obras

1657               

 

 

 

 

 

Oración panegyrica que en la traslación de

las cenizas del venerable varón Diego de los

Santos Ligero, eremita en los desiertos de la

ciudad de Tlaxcala… oró el licenciado…,

Antonio González Lasso

 

1660

 

 

 

 

 

Relación de la milagrosa aparición de

Nuestra Señora de Guadalupe de México,

Mateo Cruz.

El Pastor de Nochebuena,

Juan de Palafox y Mendoza.

 

1662

 

 

Primavera indiana, poema sacro-histórico,

Carlos de Sigüenza y Góngora.

 

1663

 

Memorias del Siervo de Dios Gregorio

López, Ambrosio de Solís.

Eventos históricos y culturales

1660                

 

Muere el gran pintor criollo Baltasar de Echave.

 

1663

 

Intento de los ingleses de establecerse

en la península de Yucatán

29 de junio de 1664 - 15 de octubre de 1664

Gobierno. Diego Osorio de Escobar y Llamas (?-1673), obispo de Puebla, virrey. Religioso que asumió el puesto de virrey cuando fue destituido su predecesor. Fortificó la isla de Cuba y el puerto de Campeche en contra de los piratas.

Obras

1664               

 

 

 

 

 

 

Carta del padre… rector del colegio de

San Pedro y San Pablo de la Compañía de

Jesús de la ciudad de México… acerca de

la muerte, virtudes y ministerios del padre

Pedro Ihoan Castini, Alonso Bonifacio.

Vida del venerable padre y ejemplarísimo

varón fray Diego de Basalenque, Pedro Salguero.

15 de octubre de 1664 - 20 de noviembre de 1673

Gobierno. Antonio Sebastián de Toledo Molina y Salazar, marqués de Mancera, virrey. Era protegido del rey Felipe IV. Gobernó durante un periodo de grandes dificultades económicas. Fue un gobierno muy austero. Usó el poco dinero que había para reforzar las defensas de las islas caribeñas y las Filipinas. Reformó el sistema de recaudación de impuestos.

Obras

1665                

 

 

 

Crónica de la Provincia Agustiniana del

Santísimo Nombre de Jesús de México. Libro

Quinto, Esteban García.

 

1666

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Soneto fúnebre a Felipe IV, sor Juana Inés

de la Cruz.

Llanto del Occidente en el Ocaso del más

Sol de las Españas (Elegía a Felipe iv, rey

de España, muerto en 1665), Isidro de

Sariñana (1630- 1696).

Décimas al desengaño de la vida

de Isidro de Sariñana.

Origen milagroso del santuario de

Nuestra Señora de Guadalupe, extramuros

de la ciudad de México, Luis Becerra Tanco.

Fundamentos verídicos en que se

prueba ser infalible la Guadalupe en esta

ciudad acerca de su aparición, Luis Becerra Tanco

 

1670

 

 

 

 

 

Palestra Historial de virtudes y ejemplares

apostólicos. Fundada del celo de insignes

héroes de la Sagrada Orden de Predicadores

en este Nuevo Mundo de la América de

las Indias Occidentales, Francisco de Burgoa.

 

1671

 

 

 

 

Menologio de los varones más señalados

en la perfección religiosa de la Compañía

de Jesús, de la Nueva España, Francisco

de Florencia.

 

1672

 

Tesoro de medicinas, Gregorio López.

 

1673

 

 

Arte de la lengua mexicanaAgustín de Vetancurt.

Historia de la Provincia de San Nicolás

de Tolentino de Michoacán, Diego Basalenque.

Eventos históricos y culturales

1666                

 

Aparece la Gaceta de México

 

1667

 

 

Fuertes temblores en la ciudad de México.

Dedicación de la catedral de México.

 

1668

 

 

 

Sor Juana Inés de la Cruz sostiene el célebre

examen ante varios doctores de la Universidad

de México a instancias del virrey Mancera.

 

1669

 

 

Sor Juana ingresa al convento de San

Jerónimo el 15 de febrero

 

1670

 

 

Fundación del Teatro de Comedias en

la ciudad de México

 

1672

 

 

Carlos de Sigüenza y Góngora ingresa como

profesor de Astrología y Matemáticas,

en sustitución de Becerra Tanco.

20 de noviembre de 1673 - 13 de diciembre de 1673

Gobierno. Pedro Nuño Colón de Portugal y Castro (?-1673), duque de Veragua, virrey. Descendiente de Cristóbal Colón. Su gobierno fue breve debido a su mala salud.

13 de diciembre de 1673 - 7 de noviembre de 1680

Gobierno. Fray Payo Enríquez de Rivera (?-1684), virrey. Miembro de la orden agustiniana y descendiente de Cortés por línea materna. Fue obispo de Guatemala, de Michoacán y luego arzobispo de la capital de Nueva España. Desarrolló la infraestructura de la ciudad de México; ordenó la reconstrucción de la calzada de Guadalupe, la instalación de un sistema de drenaje en el pueblo de Guadalupe y la reconstrucción del convento de San Agustín que se había quemado. Se le conoce como protector de los indios.

Obras

1674              

 

 

 

 

Geográfica Descripción de la parte Septentrional

del Polo Artico… y sitio de esta provincia de

predicadores de Antequera, Valle de

Oaxaca…, Francisco de Burgoa.

 

1675

 

 

 

Felicidad de México en el principio y milagroso

origen que tuvo el santuario de la Virgen María,

Nuestra Señora de Guadalupe, Luis Becerra Tanco.

 

1679

 

 

 

 

Breve noticia de la vida ejemplar y dichosa

muerte del venerable padre Bartolomé

Castaño de la Compañía de Jesús,

Tomás de Escalante.

 

1680

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Neptuno Alegórico, sor Juana Inés de la Cruz.

Teatro de virtudes políticas que constituyen a

un príncipe, Carlos de Sigüenza y Góngora.

Glorias de QuerétaroCarlos de Sigüenza y

Góngora.

Panegírico con que la muy noble imperial

ciudad de México, aplaudió al

excelentísimo señor D. Thomas…Carlos

de Sigüenza y Góngora.

Noticia cronológica de los reyes, emperadores,

gobernadores, presidentes y virreyes, que

desde su primera fundación, hasta el

tiempo presente han gobernado esta

nobilísima imperial ciudad de México,

Carlos de Sigüenza y Góngora.

Eventos históricos y culturales

1674               

 

Inundación en la ciudad de México.

 

1676

 

 

 

Carlos de Sigüenza y Góngora ocupa la cátedra

de Matemáticas de la Universidad de México el

20 de julio. Desempeña el cargo de Inspector

Jefe de Artillería y Cosmógrafo del virreinato.

7 de noviembre de 1680 - 16 de junio de 1686

Gobierno. Tomás Antonio de la Cerda y Aragón (1638-1692), marqués de la Laguna, virrey. Él y la virreina fueron protectores y amigos de sor Juana Inés de la Cruz. Bajo su gobierno ocurrió el saqueo y la destrucción del puerto de Veracruz por el pirata Lorencillo, por lo que fue acusado de negligencia y sentenciado a muerte, pero apeló la sentencia. De la Cerda regresó a España, donde fue miembro del Consejo de Indias y mayordomo de la Reina

Obras

1681                

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

              

Exposición astronómica de el cometa que el

año de 1680 por los meses de noviembre y

diciembre y este año de 1681 por los meses

de enero y febrero, se ha visto en todo el

mundo…, Eusebio Kino (jesuita, y luego

misionero en Sonora).

Manifiesto filosófico contra los cometas

despojados del imperio que tenían sobre

los tímidos, de Carlos de Sigüenza y Góngora.

Esta obra refuta la opinión del misionero

jesuita Eusebio Kino de que los cometas eran

presagios del mal.

Cythara de Apolo, Agustín de Salazar y

Torres (1642-1675).

 

1682

 

 

 

 

 

 

Vida ejemplar, muerte santa y regocijada del

angelical hermano Miguel de Omaña de

la Compañía de Jesús en la provincia de

Nueva España, José Vidal.

Chronica de la Santa Provincia de San

Diego de México, Baltasar de Medina.

 

1683

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Triunfo Parténico, relación de los certámenes

en 1682 y 1683, organizados por la Universidad

en honor de la Inmaculada Concepción de

la Virgen, Carlos de Sigüenza y Góngora.

Los empeños de una casa, de sor Juana

Inés de la Cruz, se estrena el 4 de octubre.

Compendio del arte de la lengua de los

tarahumara, P. Tomás de Guadalajara.

Breve noticia de la devotísima imagen de

Nuestra Señora de la Defensa…Con un

epítome de la vida del venerable anacoreta

Juan Bautista de Jesús, Pedro Salgado Somoza.

Vida, martirio y beatificación del invicto

protomártir del Japón San Felipe de las

Casas o de Jesús, Baltasar de

Medina (franciscano descalzo, natural de México).

 

1684

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Historia de la Conquista de México,

Población y Progressos de la América

Septentrional, conocida por el nombre

de Nueva España…, Antonio de Solís y

RivadeneiraRelación de la ejemplar y

religiosa vida del padre Nicolás de

Guadalajara, profeso de

nuestra Compañía de Jesús…Francisco de

Florencia.

Parayso occidental…, Carlos de Sigüenza

y GóngoraEl pregonero de Dios y patriarca de

los pobres, del dramaturgo criollo Francisco

de Acevedo, basada en la vida de san Francisco

de Asís.

Arte y vocabulario de la lengua maya,

fray Gabriel de San Buenaventura.

Relación del santuario de Tecaxique en que

está colocada la milagrosa imagen de Nuestra

Señora de los Angeles…, Juan de Mendoza.

Debido recuerdo de agradecimiento leal a

los beneficios hechos en México por su

dignísimo y amadísimo prelado el Illmo.

Rmmo. Exmo. Sr. Matro. D. fray Payo

Enríquez Afan de Ribera…, Joseph López de Avilés.

 

1685

 

 

 

 

 

 

Origen de la milagrosa imagen y santuario de

Nuestra señora de los Remedios de México,

sus venidas a la ciudad y maravillas que

ha obrado, s.p.i., Lorenzo de Mendoza.

Crónica de la provincia de Santiago de

México del orden de predicadores, Juan

Bautista Méndez, concluida en 1685.

Eventos históricos y culturales

1680-1681       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aparición en la ciudad de México de un

cometa que suscita grandes polémicas

entre Carlos de Sigüenza y Góngora y el

jesuita Eusebio Kino. Se construye un arco

triunfal para darle la bienvenida al nuevo virrey,

marqués de la Laguna. El autor del diseño y

del panfleto en el que se explicaba el significado

del arco es Carlos de Sigüenza y Góngora

Sor Juana Inés de la Cruz diseña El Neptuno

Alegórico para esta festividad. En este arco,

Sigüenza y Góngora le señala al nuevo virrey

la historia de la fundación de la ciudad en 1327

y la sucesión de los monarcas aztecas mediante

doce estatuas que los representan.

Tuvo lugar la rebelión Popé, en la que indios

de Nuevo México dan muerte a misioneros y

pobladores. De la Cerda envió tropas para

pacificar la región y colonizadores para

repoblar la Nueva México.

 

1682

 

 

 

 

 

 

 

 

Toma posesión del arzobispado de México

el doctor Francisco de Aguiar y Seijas,

personaje misógino que se enfrentó a sor Juana.

Certamen convocado por la Universidad

en honor de la Inmaculada Concepción.

Sigüenza y Góngora hace una recopilación

de este evento en su Triunfo Parténico (1683).

Fuerte temblor en la ciudad de México.

 

1683

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los jesuitas envían misioneros al noroeste de

la Nueva España; entre ellos va el padre

austriaco Eusebio Kino.

Saqueo y destrucción del puerto de

Veracruz, a mediados de mayo, cuando se

esperaba el arribo de la flota, por un pirata

conocido como “Lorencillo”, bajo el gobierno

de De la Cerda. Sus tropas saquearon el

puerto y tomaron la ciudad. La plaza se

rindió el 17 de mayo.

Se erige un arco triunfal en honor del

arzobispo don Francisco de Aguiar y Seijas

el 4 de octubre.

Llega a México don Antonio Benavides,

marqués de Vicente, visitador real, conocido

como “el Tapado”. Le levantaron cargos y

fue torturado. A pesar de la intercesión de

muchas personas, incluyendo la de sor Juana

Inés de la Cruz, fue ejecutado. La misión

de este visitador nunca fue aclarada.

 

1684-1685

 

 

 

 

En la ciudad de México se inicia la construcción

del templo de San Felipe Neri, de

fachada churrigueresca.

Ataques de corsarios franceses a las costas

de Yucatán; el puerto de Campeche es destruido.

16 de junio de 1686 - 20 de noviembre de 1688

Gobierno. Melchor Portocarrero Lasso de la Vega (1636-1705), conde de Monclova, virrey. Soldado del cual se decía que había perdido un brazo en el campo de batalla y llevaba uno postizo de plata, de ahí su apodo “Brazo de Plata”. Ordenó la construcción de varios fuertes, llamados presidios, en las provincias norteñas. El primero fue establecido en Coahuila y lo llamó Monclova en su honor. Desterró a todos los frailes extranjeros de la Nueva España. Con su propio dinero financió que se trajera el agua potable de la loma de Chapultepec a una fuente en la ciudad de México llamada Salto del Agua.

Obras

1686                

 

 

 

 

 

 

La milagrosa invención de un tesoro escondido

en un campo que halló un venturoso cacique y

que escondió en su casa para gozarlo a solas,

patente ya en el Santuario de los Remedios en

su admirable imagen de Nuestra Señora…,

Francisco de Florencia.

 

1687

 

 

 

Virtudes y Milagros en Vida y muerte del

Venerable padre fray Sebastián de Aparicio,

Diego de Leiba.

 

1688

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La estrella del norte de México… Historia de

Ntra. Sra. de Guadalupe, sobre la aparición

de la Virgen de Guadalupe, Francisco de

Florencia.

Arte de la lengua tzotzlem o tzinacanteca,

Juan de Rodaz.

Renovación por si misma de la soberana

imagen de Cristo Señor Nuestro crucificado

que llaman de Itzmiquilpan, Alonso Alberto

Velasco. Historia de Yucatán, Diego López

de Cogolludo.

Crónica de la Provincia de la Visitación de

Nuestra Señora de la Merced, redención

de cautivos de la Nueva España, Francisco

de Pareja.

Eventos históricos y culturales

1687                  

 

Combates entre la armada española y

corsarios ingleses

20 de noviembre de 1688 - 27 de febrero de 1696

Gobierno. Gaspar de la Cerda Sandoval Silva y Mendoza (1653-1697), conde de Galve, virrey. Uno de los virreyes más jóvenes de Nueva España. Tuvo que batallar con los franceses y los ingleses. Ordenó la construcción de una flota española que fue enviada a defender el Caribe y el Golfo de México. Fortificó también el puerto de Veracruz. Envió tropas a defender la Española. El Conde de Galve casi pierde la vida en un motín ocasionado por la gran escasez de alimentos en 1692. Durante su gobierno se establecen colonias en Tejas, Pensacola y Florida, para proteger estas regiones de las agresiones francesas.

Obras

1689                 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Inundación castálida, sor Juana Inés de la Cruz

Se estrenan El divino Narciso y Amor es

más laberinto, de sor Juana Inés de la Cruz.

Arte de la lengua mexicana, Antonio Vázquez

Gastelu.

Vida admirable y muerte dichosa del religioso

padre Jerónimo de Figueroa de la Compañía

de Jesús en la provincia de Nueva España,

rector del Colegio Máximo de México, anónimo.

Carta del padre… rector del colegio del

Espíritu Santo de la Compañía de Jesús

en la Puebla de los Ángeles, en que da noticia

de la exemplar vida y dichosa muerte del padre

Pablo de Salceda, religioso profeso de

ella…, Eugenio de Sola.

 

1690

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carta Atenagórica, sor Juana Inés de la Cruz.

Los infortunios de Alonso Ramírez,

Carlos de Sigüenza y Góngora.

Libra astronómica y filosófica, Carlos de

Sigüenza y Góngora.

Descripción histórica y moral del yermo

de San Miguel de las Cuevas en el

Reino de la Nueva España e invención

de la milagrosa imagen de Christo

Nuestro Señor crucificado que se venera

en ellas. Con un breve compendio de

la admirable vida del venerable

anacoreta fray Bartolomé de Jesús María

y algunas noticias del santo fray Juan

de San Joseph, su compañeroFrancisco

de Florencia.

Vocabulario de la lengua maya que

comienza en romance, compuesto por

varios autores de esta lengua

(“Diccionario de Ticul”). Anónimo(s)

franciscano(s). Manuscrito fechado en

1690. Publicado en 1898 por Juan Pío

Pérez, en Mérida, con el título de

Coordinación alfabética de las voces

del idioma maya.

 

1691

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relación histórica de los sucesos

de la Armada de Barlovento,

Carlos de Sigüenza y Góngora.

Trofeo de la justicia española,

Carlos de Sigüenza y Góngora.

Respuesta a sor Filotea de la Cruz,

sor Juana Inés de la Cruz.

Arte de la lengua chiapaneca,

fray Juan de Albornoz.

 

1692

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Relaciones históricas sobre alboroto y

motín de los indios de México, Carlos de

Sigüenza y Góngora.

Segundo volumen de las obras de sor

Juana Inés de la Cruz, sor Juana Inés de

la Cruz. Este volumen contiene su famoso

poema El sueño.

Arte de la lengua mexicana según la

acostumbran hablar los indios en el

obispado de Guadalajara, parte

de Guadiana y del de Mechoacan,

fray Juan (F) Guerra.

Narración de la maravillosa aparición

que hizo el arcángel San Miguel

a Diego Lázaro de San Francisco,

indio feligrés del pueblo de San

Bernabé de la jurisdicción

de Santa María NativitasFrancisco

de Florencia.

Vida ejemplar y ejercicios de

virtudes del venerable varón

Diego del Río…, Juan García de la Rea.

 

1693

 

 

 

 

 

 

 

Mercurio volante con la noticia de la

recuperación de las provincias de Nuevo

México, Carlos de Sigüenza y Góngora.

Descripción, que de la vaia de Santa

Maria de Galve (antes Pansacola) de

la Movila, y rio de la Paliçada

hizo…, Carlos de Sigüenza y Góngora.

 

1694

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Auto General de la FeMatías de

BocanegraOrigen de los dos célebres

santuarios de la Nueva Galicia…,Francisco

de Florencia.

Historia de la Provincia de la Compañía

de Jesús en Nueva EspañaFrancisco de

Florencia.

Parayso cultivado de la más

sencilla prudencia… vida del

venerable siervo de Dios… fray

Sebastián de Aparicio…, Isidro

de San Miguel.

Piedad heroica de don Fernando

Cortés, Marqués del Valle,

Carlos de Sigüenza y Góngora.

 

Eventos históricos y culturales

1689                 

 

 

 

 

Se inicia la construcción de las murallas

de protección contra los piratas franceses,

ingleses y holandeses en el puerto de

Campeche.

 

1690

 

 

 

 

 

 

 

Rebelión de los indios en Nuevo México.

Matan a los colonos españoles.

Empieza la reconquista de Nuevo

México, que llega a completarse en 1696.

Se fundan misiones en el este de Tejas,

cerca del río Neches; éstas son

abandonadas tres años después.

 

1691

 

 

 

 

 

 

 

Calamidades naturales azotan a la

Nueva España. Intensas lluvias causan

inundaciones en las calzadas de la

capital; y plagas causan pérdidas en

las cosechas.

La Armada de Barlovento derrota a

los franceses.

 

1692

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carestía de alimentos y hambre debido

a las pérdidas de las cosechas.

El 8 de junio ocurre la insurrección de

los indios y las castas. Los sublevados

incendian comercios de la Plaza

Mayor, el Palacio de los Virreyes y

las Casas Consistoriales. Este motín

es considerado uno de los más

graves de la época. Carlos Sigüenza

y Góngora escribe una relación de

los sucesos de ese día.

El 23 de agosto ocurre un eclipse

total de sol, que es visto como un

presagio funesto.

Nuevo León es fundada y

colonizada por la familia Carvajal.

 

1693

 

 

 

Sor Juana realiza una confesión general

y escribe la Petición casuídica. Regala

sus libros e instrumentos.

 

1694

 

 

 

 

 

 

 

El 8 de febrero sor Juana ratifica sus

votos religiosos, el 18 de ese mismo mes

protesta defender la Inmaculada Concepción.

El 5 de marzo firma la “Protesta que rubricada

con su sangre hizo de su fe y amor a

Dios… al mismo tiempo de abandonar

los estudios humanos”.

 

1695

 

 

 

 

 

 

 

Año de grandes epidemias en México.

Se inicia la construcción de la basílica

de Guadalupe bajo el gobierno de

Gaspar de la Cerda Sandoval Silva y

Mendoza.

Sor Juana Inés de la Cruz fallece

el 17 de abril en el convento de

San Jerónimo, víctima de la peste.

27 de febrero de 1696 - 18 de diciembre de 1696

Gobierno. Juan de Ortega Montañes (1er. periodo) (1627-1708), virrey. Fue obispo de Michoacán, arzobispo de México, miembro del tribunal del Santo Oficio y obispo de Guatemala antes de ser virrey. Ordenó la construcción de varios conventos, inauguró la catedral de la ciudad de Guatemala e impulsó las obras de la catedral de Morelia.

18 de diciembre de 1696 - 4 de noviembre de 1701

Gobierno. José Sarmiento Valladares (1643-1708), conde de Moctezuma y Tula, virrey. Esposo de María Andrea Moctezuma, descendiente lejana del emperador Moctezuma. Mejoró el nivel de vida de la capital, afectado a causa de incendios, inundaciones y motines. Las iglesias, los palacios y los edificios de la ciudad de México fueron remodelados siguiendo el estilo barroco. Envió al jesuita Juan María Salvatierra en una expedición que fundó varias misiones en Baja California.

Obras

1697           

 

 

 

 

 

Menologio franciscano de los varones más

señalados, perfección religiosa, ciencia,

predicación evangélica, en su vida, y muerte

ilustraron la Provincia de el Santo Evangelio

de México, Agustín de Vetancurt.

 

1697-1698

 

Teatro mexicano…Agustín de Vetancurt.

 

1699

 

 

 

 

Dedicatoria y breve relación de la vida y

muerte del Illmo. Y Rvmo. Sr. Dr. D.

Francisco de Aguiar y Seijas, arzobispo

de México, Joseph de Lezamis.

 

1700

 

 

 

 

Eventos históricos y culturales

1698           

 

 

Muere el arzobispo de México, Francisco

de Aguiar y Seijas.

 

1699

 

 

Fallece Manuel Fernández de Santa

Cruz, “Sor Filotea de la Cruz”.

 

1700

 

 

Defunción de Carlos de Sigüenza y

Góngora en el hospital del Amor de

Dios del cual era capellán.

Nidia Pullés-Linares
Borough of Manhattan Community College 
City University of New York

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D

Desarrollo de la imprenta en el siglo xvii, El

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Inquisición y la cultura literaria en el siglo xvii, La

L

Latín en la Nueva España del siglo xvii, El

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