Amado Nervo


Nació en Tepic, Nayarit, en 1870 y murió en Montevideo, Uruguay, en 1919. Poeta. Estudió en el Seminario de Zamora. Se inició en el periodismo en Mazatlán. En la Ciudad de México se dio a conocer en revistas y diarios. Ingresó a la carrera diplomática y residió en Madrid y París. Colaboró, entre otras, en la Revista Azul de Manuel Gutiérrez Nájera y en la Revista Moderna.

Última actualización: 15 de noviembre de 2013 a las 15:05

Versos suyos hemos venido publicando desde el día en que su nombre, doblemente “amado”, traspasó la frontera mexicana.

Perlas Negras decía que eran sus versos; pero el oriente de tales perlas indicaba que era un mar milagroso el mar que las producía, y un buzo afortunado el buzo que las arrebatara al misterio de las ondas.

Obra de explorador fue la obra de sus primeros años; y aunque él, desdeñosamente, parece referirla al dominio de los recuerdos de su adolescencia, desde que conoció

 

una monja que pasaba
por santa y que se llamaba
la hermana Melancolía

 

Poemas, “La Hermana Melancolía”

 

creemos que ya en esa obra se revelaba el admirable poeta del presente.

Después de Perlas Negras vienen sus Místicas, en orden cronológico y por la mayor alteza del mérito. De estas flores profanas también conocen nuestros lectores el color y el aroma. Nada de ortodoxo tenía el místico jardín donde fueron cultivadas. Por allí había pasado, además, el espíritu de un prodigioso sembrado: aquél que esparció la simiente de que lo bello es lo raro.

Místicas, a pesar de no tener fines expresivamente heterodoxos, se atrajo la ira episcopal y en más de una diócesis mexicana fue prohibida su lectura.

Y no precisamente por tal hecho, sino por una cuestión de temperamento, el misticismo de Nervo ha venido evolucionando, y es su misticismo de hoy medio panteísta, medio cristiano, a lo Federico de Asís, como puede observarse en su encantador y último poema: La Hermana Agua, escrito en París, donde residió los días del gran certamen universal.

Camarada suyo, hermano suyo, Rubén Darío. En compañía del inimitable autor de Prosas profanas lo conoció y trató íntimamente nuestro insigne Manuel Díaz Rodríguez. Y refiérenos el vigoroso autor de Ídolos Rotos que Nervo es pálido y enjuto, lo cual, unido a su misticismo, traele a veces el recuerdo de un joven monje que vio en la Biblioteca del Escorial, inclinado sobre un misal antiguo de enormes y artísticas mayúsculas.

La literatura, como a tantos otros, no ha logrado malearlo. Tan generoso y tan puro se conserva, —cuéntanos cuantos le conocen—, que ha llegado a ser eminentemente digno de ser amado.

Es un poeta en versos y en acciones, como hablando de un compañero suyo dijo algún día José Martí.

No ha llegado Nervo a los treinta años sin presentarnos una labor de la cual pueden enorgullecerse pocos. Además de las obras apuntadas y de El Bachiller —novela recientemente traducida al francés—, edítale un nuevo volumen de versos la casa Bouret, de París, y acaba de concluir Otras vidas, libro en prosa, adquirido ya por otra casa editora.

Quien estudia la obra de Nervo, puede observar que pertenece a la estirpe de los que confían en “seguir su propia vida, sin afiliarse a ninguna escuela y a ningún partido, porque en las manos de los sectarios también resultan falsas las verdades más indiscutibles, y odiosos los m´s nobles propósitos”; pertenece a la estirpe de los que confían, sin esclavizarse a ningún dogma y a ningún maestro, según el gran consejo de Pascal”.

Tiene la América grandes poetas —poetas inspirados y viriles—; Nervo no tiene afinidades con esa raza de batallones y trascendentales; pertenece a la blasonada de los exquisitos, a lo que representa, al decir de Vincenzo Morello, el triunfo del sistema nervioso sobre el sistema muscular, la glorificación de la emoción interior sobre la emoción exterior, la victoria de la específica conciencia del individuo sobre la conciencia genérica del tipo. Según propia y bella confesión es él

 

un alma nocturna
que quiere tener estrellas.

Ibid.

 

En un libro a la manera del que escribió Vittorio Pica con el título de Letteratura d’eccezione, podría figurar perfectamente amado Nervo; y allí nos hablaría el crítico, ahondando en el análisis, de los curiosos estados psicológicos que informan la obra del poeta, de la táctica hostilidad de éste a la democratización en el arte, del espíritu y forma del arte de este mismo poeta, y de las futuras orientaciones a que pueden conducirlo su sensibilidad expresiva y su intelectualidad refinada.

¿Peregrinará al claustro el misticismo de Nervo?

Nosotros creemos, y quizá no erramos, que se detendrá en ese radioso periodo en que el dilettantismo —tal como lo entendieron y practicaron sus sacerdotes—, vive la vida de todas las ideas sin someterse a ninguna.

El Cojo Ilustrado de Caracas

Última actualización: 03 de octubre de 2013 a las 14:02

Ficha de diccionario de

Versos suyos hemos venido publicando desde el día en que su nombre, doblemente “amado”, traspasó la frontera mexicana.

Perlas Negras decía que eran sus versos; pero el oriente de tales perlas indicaba que era un mar milagroso el mar que las producía, y un buzo afortunado el buzo que las arrebatara al misterio de las ondas.

Obra de explorador fue la obra de sus primeros años; y aunque él, desdeñosamente, parece referirla al dominio de los recuerdos de su adolescencia, desde que conoció

una monja que pasaba
por santa y que se llamaba
la hermana Melancolía,
Poemas, “La Hermana Melancolía”
creemos que ya en esa obra se revelaba el admirable poeta del presente.

Después de Perlas Negras vienen sus Místicas, en orden cronológico y por la mayor alteza del mérito. De estas flores profanas también conocen nuestros lectores el color y el aroma. Nada de ortodoxo tenía el místico jardín donde fueron cultivadas. Por allí había pasado, además, el espíritu de un prodigioso sembrado: aquél que esparció la simiente de que lo bello es lo raro.

Místicas, a pesar de no tener fines expresivamente heterodoxos, se atrajo la ira episcopal y en más de una diócesis mexicana fue prohibida su lectura.

Y no precisamente por tal hecho, sino por una cuestión de temperamento, el misticismo de Nervo ha venido evolucionando, y es su misticismo de hoy medio panteísta, medio cristiano, a lo Francisco de Asís, como puede observarse en su encantador y último poema: La Hermana Agua, escrito en París, donde residió los días del gran certamen universal.

Camarada suyo, hermano suyo, Rubén Darío. En compañía del inimitable autor de Prosas profanas lo conoció y trató íntimamente nuestro insigne Manuel Díaz Rodríguez. Y refiérenos el vigoroso autor de Ídolos Rotos que Nervo es pálido y enjuto, lo cual, unido a su misticismo, traele a veces el recuerdo de un joven monje que vio en la Biblioteca del Escorial, inclinado sobre un misal antiguo de enormes y artísticas mayúsculas.

La literatura, como a tantos otros, no ha logrado malearlo. Tan generoso y tan puro se conserva, —cuéntanos cuantos le conocen—, que ha llegado a ser eminentemente digno de ser amado.

Es un poeta en versos y en acciones, como hablando de un compañero suyo dijo algún día José Martí.

No ha llegado Nervo a los treinta años sin presentarnos una labor de la cual pueden enorgullecerse pocos. Además de las obras apuntadas y de El Bachiller —novela recientemente traducida al francés—, edítale un nuevo volumen de versos la casa Bouret, de París, y acaba de concluir Otras vidas, libro en prosa, adquirido ya por otra casa editora.

Quien estudia la obra de Nervo, puede observar que pertenece a la estirpe de los que confían en “seguir su propia vida, sin afiliarse a ninguna escuela y a ningún partido, porque en las manos de los sectarios también resultan falsas las verdades más indiscutibles, y odiosos los más nobles propósitos”; pertenece a la estirpe de los que confían en "seguir pensando bien, esto es, libremente, sin esclavizarse a ningún dogma y a ningún maestro, según el gran consejo de Pascal”.

Tiene la América grandes poetas —poetas inspirados y viriles—; Nervo no tiene afinidades con esa raza de batalladores y trascendentales; pertenece a la blasonada de los exquisitos, a lo que representa, al decir de Vincenzo Morello, el triunfo del sistema nervioso sobre el sistema muscular, la glorificación de la emoción interior sobre la emoción exterior, la victoria de la específica conciencia del individuo sobre la conciencia genérica del tipo. Según propia y bella confesión es él

un alma nocturna
que quiere tener estrellas.
Ibid.

En un libro a la manera del que escribió Vittorio Pica con el título de Letteratura d’eccezione, podría figurar perfectamente Amado Nervo; y allí nos hablaría el crítico, ahondando en el análisis, de los curiosos estados psicológicos que informan la obra del poeta, de la tácita hostilidad de éste a la democratización en el arte, del espíritu y forma del arte de este mismo poeta, y de las futuras orientaciones a que pueden conducirlo su sensibilidad expresiva y su intelectualidad refinada.

¿Peregrinará al claustro el misticismo de Nervo?

Nosotros creemos, y quizá no erramos, que se detendrá en ese radioso periodo en que el dilettantismo —tal como lo entendieron y practicaron sus sacerdotes—, vive la vida de todas las ideas sin someterse a ninguna. 

Última actualización: 04 de diciembre de 2013 a las 09:27

Seudónimos:

  • A.N.

Catálogo de seudónimos, anagramas, iniciales y otros alias usados por escritores mexicanos y extranjeros que han publicado en México, de María del Carmen Ruiz Casañeda y Sergio Márquez Acevedo (México: Universidad Nacional Autónoma de México / Instituto de Investigaciones Bibliográficas [Instrumenta Bibliographica; 6], 2000).

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  • Amado Nervo. Al volver

    Editorial: UNAM
    Lectura a cargo de: Rosa Beltrán
    Estudio de grabación: Universum. Museo de las Ciencias
    Dirección: Eduardo Ruiz Saviñón
    Música: Juan Pablo Villa
    Operación y postproducción: Cristina Martínez / Fabiola Rodríguez
    Año de grabación: 2012
    Género: Narrativa
    Temas: Amado Nervo (Tepic, Nayarit, 1870-Montevideo, Uruguay, 1919), poeta, ensayista y narrador mexicano. Su nombre verdadero era Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz. De joven se inclinó por el sacerdocio pero muy pronto la vida, el amor y los viajes lo hicieron encaminarse por otros derroteros. Perteneció a la corriente modernista, colaboró en la Revista Azul dirigida por Manuel Gutiérrez Nájera, poeta de quien tuvo gran influencia, al igual que de los escritores que se reunieron en torno a la Revista Moderna. Es autor, entre otras, de las novelas Pascual Aguilera y El donador de almas (la cual puede escucharse en esta misma serie); de la zarzuela Consuelo y de una gran cantidad de títulos poéticos como Perlas negras, El arquero divino y La amada inmóvil, entre otros títulos. A continuación reproducimos el cuento cuyo título completo es: Al volver. Alguien ha entrado…, en voz de la escritora Rosa Beltrán. Este texto narra las disquisiciones de un hombre que se pregunta sobre los misteriosos desplazamientos de los objetos que guarda en su habitación, cuando al regresar de un viaje los encuentra fuera del sitio donde los había dejado. Agradecemos la colaboración musical de Juan Pablo Villa, la lectura de la Dra. Rosa Beltrán, así como el apoyo de CONACULTA y del Dr. Gustavo Jiménez quien seleccionó y coordinó esta grabación. D.R. © UNAM 2013
  • Amado Nervo. La última guerra

    Editorial: UNAM
    Lectura a cargo de: Juan Villoro
    Estudio de grabación: Universum. Museo de las Ciencias
    Dirección: Eduardo Ruiz Saviñón
    Música: Juan Pablo Villa
    Operación y postproducción: Cristina Martínez / Fabiola Rodríguez
    Año de grabación: 2012
    Género: Narrativa
    Temas: Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz, mejor conocido como Amado Nervo (Tepic, Nayarit, 1870- Montevideo, 1919) y uno de los escritores mexicanos más destacados del siglo XIX, realizó sus primeros estudios en el estado de Michoacán en donde ingresó al Seminario de Zamora. En 1891 se vio obligado a abandonar su preparación eclesiástica debido a una crisis económica que azotó a su familia. Ya en la Ciudad de México trabajó como colaborador de la Revista Azul, estandarte del modernismo, un espacio que le permitió relacionarse con personalidades como Rubén Darío, Luis G. Urbina y Manuel Gutiérrez Nájera. En 1900, el periódico El Imparcial lo designó corresponsal en París. Durante su estancia escribió Poemas (1901) y Las voces (1904). A su regreso a México se desempeñó como profesor en la Escuela Nacional Preparatoria y ocupó diversos puestos como el de embajador de ministro plenipotenciario en Argentina y Uruguay. Se le reconoce su calidad en el desarrollo de diversos géneros literarios como el ensayo, la novela y, principalmente, la poesía. Algunos de sus publicaciones más importantes son El bachiller (1895), Perlas negras (1896), El domador de almas (1899) que puede escucharse en esta misma serie, En voz baja (1909), Mis filosofías (1912), Plenitud (1918) y La amada inmóvil (1922). El cuento que a continuación reproducimos en voz del escritor Juan Villoro, “La última guerra” (1906), es para muchos críticos uno de los textos que inauguró el género de la ciencia ficción en México y ubica a Nervo como un antecesor de George Orwell. El relato se desarrolla en un futuro lejano en el cual los animales, cansados de ser explotados, se rebelan contra los humanos. Agradecemos la colaboración musical de Juan Pablo Villa, la lectura del escritor Juan Villoro, así como el apoyo de CONACULTA y del Dr. Gustavo Jiménez quien seleccionó y coordinó esta grabación. D.R. © UNAM 2014
  • Amado Nervo. Fotografía espírita

    Editorial: UNAM
    Lectura a cargo de: Rosa Beltrán
    Estudio de grabación: Universum. Museo de las Ciencias
    Dirección: Eduardo Ruiz Saviñón
    Música: Juan Pablo Villa
    Operación y postproducción: Cristina Martínez / Fabiola Rodríguez
    Año de grabación: 2012
    Género: Narrativa
    Temas: Amado Nervo (1870-1919). Poeta, narrador y diplomático, nació en Tepic, Nayarit y fue registrado como José Amado Ruiz de Nervo Ordaz y Núñez. Comenzó estudios eclesiásticos en el Seminario de Zamora, los cuales interrumpió por motivos económicos. Sus primeras publicaciones aparecieron en periódicos locales como El Correo de la tarde y El Mundo, bajo seudónimos como Román y El Conde Juan. Al llegar a la ciudad de México en 1894, formó parte de la Revista Azul, incorporándose con ella al movimiento modernista. Publicó en El Universal, El mundo ilustrado, El Partido Liberal y El Nacional, entre otros. Fue miembro del cuerpo diplomático mexicano y funcionario del ministerio de Instrucción. Entre sus obras destacan El donador de almas (mismo que se puede escuchar en este sitio), La hermana agua, El estanque de los lotos y La amada inmóvil. Murió en Montevideo, Uruguay. Fechado el 2 de septiembre de 1895, “Fotografía espírita” es un cuento en el que Amado Nervo repasa dos de los temas más fascinantes para las sociedades urbanas finiseculares: la fotografía y los espíritus. En un breve relato, un narrador platica al escucha las técnicas que los practicantes del arte de Daguerre han desarrollado para captar a través de la cámara las formas de los espectros de otra dimensión que rondan a los vivos. La tranquilidad y parsimonia con que el narrador da cuenta de la presencia de espíritus de antepasados en la vida cotidiana crea una atmósfera inquietante. Un cuento que abre las puertas a la lectura de uno de los más representativos autores de principios del siglo XX mexicano, leído por la también escritora Rosa Beltrán. Agradecemos la colaboración musical de Juan Pablo Villa, la lectura de la Dra. Rosa Beltrán, así como el apoyo de CONACULTA y del Dr. Gustavo Jiménez quien seleccionó y coordinó esta grabación. D.R. © UNAM 2013
  • Amado Nervo. El donador de almas

    Lectura a cargo de: Guillermo Henry, Juan Stack, Elena Haro
    Estudio de grabación: Radio UNAM
    Dirección: Eduardo Ruiz Saviñón
    Operación y postproducción: Francisco Mejía, Sonia Ramírez
    Año de grabación: 2008
    Temas: Amado Nervo (Tepic, Nayarit, 1870-Montevideo, Uruguay, 1919) fue poeta, ensayista y narrador. Su iniciación estética estuvo marcada por los diversos grupos literarios que se congregaron alrededor de la revista Azul y de Revista moderna, que sirvieron de marco para el surgimiento del modernismo. El donador de almas es una muestra interesante de la escasa producción narrativa de un escritor a quien se le conoce fundamentalmente por su poesía. Agradecemos al maestro Vicente Leñero la selección del material para esta serie. D.R. © UNAM 2008



 
 
Grabado: Julio Ruelas
Grabado: Julio Ruelas

Amado Nervo

1870
Tepic, Nayarit
1919
Montevideo, Uruguay

Obra en dominio público
Puede incluir obras con registro de perpetuidad

Derecho de autormostrar

Código Civil de 1884

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos


OBRA PUBLICADA


BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA