Siete Sabios, Los



No todos los nuevos escritores se resignaron a hacer su aparición, en aquellos aciagos tiempos, abandonados por quienes habrían podido orientarlos. La nueva generación llamada de "1915" o de "los siete sabios", como el humor estudiantil los designaba —Alfonso Caso (1896-1970), Antonio Castro Leal (1896-1981), Vicente Lombardo Toledano (1894-1968), Manuel Gómez Morín (1897-1972), Alberto Vásquez del Mercado (¿-1940), Teófilo Olea y Leyva (1895-1956) y Jesús Moreno y Vaca, constituían el grupo—, hizo patente su inconformidad con el desamparo y sobreponiéndose a la confusión, la necesidad de hacer fructífero, mediante el conocimiento y la acción, aquel terrible vuelco que la realidad mexicana estaba experimentando. La influencia filosófica del maestro Antonio Caso y la literaria de Pedro Henríquez Ureña fueron decisivas para su formación y, si inicialmente casi todos los miembros del grupo se acercaron a la literatura o a la filosofía, luego derivaron hacia otras disciplinas o desaparecieron, con la excepción de Castro Leal, que continuó adicto a las letras. Los demás integrantes de la generación de 1915 se convirtieron en especialistas o dirigentes de tendencias político-sociales y su aportación intelectual tuvo una función relevante en la vida mexicana.




El grupo conocido como Los Siete Sabios estuvo integrado por siete jóvenes -Antonio Castro Leal, Alberto Vásquez del Mercado, Vicente Lombardo Toledano, Teófilo Olea y Leyva, Alfonso Caso, Manuel Gómez Morín y Jesús Moreno Baca- que vivieron los años posteriores a la Revolución Mexicana y que, con su obra educativa, política y cultural, contribuyeron a la conformación de una ideología posrevolucionaria. El propósito fundamental del grupo era formar una nueva sociedad difusora de la cultura entre los estudiantes universitarios con el fin de preservar las propuestas de su maestro, Antonio Caso, y de continuar la obra realizada por los miembros del Ateneo de la Juventud.

La idea inicial surgió de Castro Leal y de Vásquez del Mercado, quienes invitaron a cinco compañeros de la Escuela de Jurisprudencia a fundar la Sociedad de Conferencias y Conciertos. El acta constitutiva de esta sociedad se firmó el 5 de septiembre de 1916 y el 11 del mismo mes los siete jóvenes -que el humor estudiantil denominaría más tarde Los Siete Sabios- convocaron a una primera serie de conferencias dedicadas a tratar exclusivamente temas sociales, como "¿Qué es el socialismo?", "Posibilidades del socialismo en México", "El concepto de justicia" y "Las instituciones democráticas modernas". En esta primera serie de conferencias se presentaron, además, diez sonatas para violín y piano de Beethoven, ya que uno de los intereses del grupo era abarcar todas las actividades culturales y difundirlas entre los estudiantes.

El éxito de las conferencias -algunas de las cuales fueron publicadas en la revista San-Eu-Ank- hizo que los miembros del grupo escribieran textos eruditos para el recién fundado periódico El Universal Ilustrado. A mediados de 1917, Los Siete Sabios y su maestro, Antonio Caso, fundaron la Revista Técnica Universitaria, cuyo fin era publicar tanto los trabajos del grupo como los de todo estudiante o profesor universitario interesado en las disciplinas filosóficas, históricas y científicas. Una de las últimas actividades de la Sociedad de Conferencias y Conciertos fue organizar un concurso de trabajos filosóficos.

Con el paso del tiempo, el grupo de Los Siete Sabios participó cada vez más en los problemas e instituciones políticas del país (lo cual, a la larga, provocaría su disgregación); defendió el acceso a la educación, la unidad y autonomía universitarias y fue portavoz de la renovación del espíritu de las humanidades clásicas. Sus miembros fueron catedráticos de la Preparatoria Libre (fundada por Antonio Caso) y de la Universidad Popular Mexicana, entre otras instituciones educativas; sus conferencias y escritos se publicaron en los diarios más prestigiados de la época, como Excélsior, El Heraldo de México, además de El Universal Ilustrado.

En febrero de 1925, uno de los miembros más destacados de Los Siete Sabios, Manuel Gómez Morín, publicó un libro titulado 1915 y otros ensayos, en el cual convocaba a los miembros de su grupo a autonombrarse la Generación de 1915. Nadie respondió a su llamado. Sin embargo, algunos historiadores han utilizado la etiqueta Generación de 1915 de Gómez Morín para referirse a ellos. Existen otras posturas críticas al respecto, en las que se afirma que la Generación de 1915 es un invento, una de tantas generaciones "fantasma" que recorren la historia de México y que, por lo tanto, no debe identificarse con el grupo Los Siete Sabios. En su libro Caudillos culturales de la Revolución, Enrique Krauze desmiente estas posturas, pues afirma que la generación de 1915 está insertada entre el Ateneo de la Juventud y los Contemporáneos, y la integra un grupo de jóvenes -los miembros del grupo Los Siete Sabios, pero también Miguel Palacios Macedo, Narciso Bassols y Daniel Cosío Villegas-, todos ellos con grados universitarios, cuya actitud primordial era herencia de Vasconcelos: "instaurar en México el buen poder, la obra de beneficio colectivo, imponiendo a la realidad cruda y bronca de la Revolución la sublime y ordenada de ética absoluta y la técnica.


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Grupo
Siete Sabios, Los
Lugar: Ciudad de México
Periodo de actividad
aproximado:
1916

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