Enciclopedia de la Literatura en México

Indigenismo

Las letras indígenas

 

Los estudios sobre la literatura en lenguas indígenas son los de más tardía aparición en nuestra historia literaria. Fue acaso Victoriano Agüeros el primero que, en 1880, incorporó algunas consideraciones sobre nuestra poesía indígena a una visión histórica de las letras mexicanas. Posteriormente, José María Vigil se ocupó del códice llamado Cantares mexicanos, y escribió una excelente biografía de Nezahualcóyotl. Ya en nuestro siglo, Rubén M. Campos compiló, en 1936, todos los materiales que, según su criterio, podían constituir La producción literaria de los aztecas. Más recientes aún son las monografías, realizadas con espíritu científico, sobre la producción literaria en lenguas náhuatl y maya, aunque, salvo breves observaciones, la perspectiva que domina en ellas es la histórica y la antropológicaEl Dr. Ángel María Garibay K., además de las excelentes versiones que ha realizado de la Poesía indígena de la altiplanicie, México, 1940 (Biblioteca del Estudiante Universitario, 11) y de la Épica náhuatl, México, 1945 (Biblioteca del Estudiante Universitario, 51), ha publicado recientemente la primera obra exhaustiva sobre la materia: Historia de la literatura náhuatl, 2 vols., México, Porrúa, 1953-1954.[1]. Faltan los estudios de conjunto, que relacionen entre sí esos diversos monumentos prehispánicos, y que precisen sus fuentes, juzguen sus versiones españolas y analicen sus formas, elementos y valores literarios. 

 

No se han estudiado aún los aspectos literarios de numerosos textos indígenas, pues la literatura aparece con frecuencia mezclada en ellos con la historia, la cronología, los mitos, las profecías y las tradiciones. En el Códice de Yanhuitlán, en los Anales de Tlatelolco y en los Anales de Quauhtinchan, por ejemplo, o en las historias y crónicas de Sahagún, Duran, Veytia, Alva Ixtlilxóchitl, Solís y Beaumont existe gran número de textos indígenas de índole literaria que aún no han sido separados y valorados. 

 

Existen, finalmente, noticias sobre la supervivencia —durante el periodo colonial y el independiente— de obras literarias en lenguas autóctonas a las que no se ha prestado atención. Debe existir, igualmente, una producción popular y folklórica en lenguas indígenas que, salvo publicaciones aisladas y fragmentarias, es desconocida para la mayoría.


Relacionado también con esta serie de tendencias revolucionarias debe recordarse la existencia de una tradición literaria adicta a nuestro pasado prehispánico. El indigenismo, sin embargo, no ha llegado a ser nunca una corriente dominante, como tampoco lo fue el colonialismo; pero a partir de 1922 y hasta nuestros días es visible una línea ininterrumpida en este sentido. Recreaciones poéticas o históricas de personajes o acontecimientos de aquella época; colecciones de cuentos y leyendas; investigaciones históricas, arqueológicas y antropológicas sobre las supervivencias indígenas, constituyen un material que por medio de estudios o ficciones literarias ha contribuido a la valoración y comprensión de unos orígenes cuya riqueza es patente.



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