Enciclopedia de la Literatura en México

Ser. Revista cultural/ Revista internacional de vanguardia

Ser (mayo de 1922-febrero/ marzo de 1923) fue editada en la ciudad de Puebla, México, por el poeta, escritor, periodista y activista Germán List Arzubide (1898-1998). Concebida en primer lugar como una publicación literaria-social, en sus primeros seis números ostentaba el subtítulo Revista Cultural; con un contenido ecléctico, su línea editorial enfatizaba la importancia del sector intelectual, sobre todo los más jóvenes, además de la necesidad de abordar temas surgidos de la actualidad moderna y universal, más allá de los límites de la prensa tradicional provincialista. Los vínculos con escritores y artistas en la Ciudad de México, fomentados por los representantes de la revista, Gilberto Bosques y Miguel Aguillón Guzmán, permitieron un fértil intercambio que mostraba tanto las inquietudes intelectuales del periodo apenas posrevolucionario como las incipientes redes de sociabilidad intergeneracionales, entre intelectuales establecidos y la nueva guardia, surgida no sólo de la capital federal sino de los centros urbanos regionales, regidos por visiones políticas optimistas y modernizadoras.

Aunque en sus inicios la revista no era precisamente producto de un grupo de vanguardia definido, a finales de 1922 Ser se afilió al estridentismo; tras conocer este movimiento cultural lanzado por el poeta Manuel Maples Arce en la Ciudad de México,[1] List Arzubide y sus colaboradores juntaron fuerzas con dicho poeta para redactar, en Puebla, el Manifiesto Estridentista. Este documento intencionalmente escandaloso dio la bienvenida al año 1923 con una serie de provocaciones dirigidas al sector cultural local, terminando con el famoso eslogan “¡Viva el mole de guajolote!”.

Al mismo tiempo, en el número 6 de Ser, fechado igual que el manifiesto el primero de enero de 1923, tras relatar el encuentro con Maples Arce en una nota titulada “La visita de un poeta”, la dirección anunció que “Nuestro próximo [número] será completamente diverso a los anteriores”. En efecto, el siguiente número, el doble 7/8 (febrero/marzo 1923), presentó una modificación de contenido bastante radical, comenzando con su portada: un retrato cubista de Maples Arce por el estridentista Jean Charlot, muy distinto de los grabados y dibujos modernistas que prevalecían en números anteriores.[2] Para esa edición, que resultaría ser la última, se reemplazó el subtítulo Revista Cultural por Revista Internacional de Vanguardia.

La emergencia de la revista Ser, paralela a los inicios del estridentismo a manos de Maples Arce, Arqueles Vela y otros que se adhirieron luego al movimiento, refleja inquietudes propias tanto del contexto poblano como de la época tumultuosa que se vivía a escala nacional y global. En entrevistas realizadas en tiempos posteriores, List Arzubide subrayaría el vanguardismo de su primera revista, embelleciendo la memoria con referencias a los ultraístas españoles y otros que, a todas luces, no influyeron en el contenido de la publicación.

Como pocos ejemplares de la revista sobreviven para consulta, el enfoque de los investigadores académicos (Hernández Palacios y Mora, entre otros) ha sido, con base en el testimonio de List Arzubide, su relación con el estridentismo. No obstante, el análisis de Ser en su totalidad –es decir, sus escasos siete números, o menos de un año de publicación– resulta más complejo y a la vez más rico, ya que muestra, por un lado, los inicios de una búsqueda que seguiría ocupando al director en muchos proyectos más, y por otro, un retrato denso de la vida cultural en Puebla; sobre todo de los sectores educativos y comerciales, en los tempranos años veinte.

El primer número de la revista, fechado el 14 de mayo de 1922, fue codirigido por List Arzubide y Juan Martínez Barranco, quien escribe entre sus páginas sobre “La misión de la prensa”, abogando por el desarrollo cultural por encima del localismo. La inspiración del nombre de la publicación es revelada en una larga cita de Shakespeare que aparece en la página 9, bajo el título “Ser o no ser”. Abundan los detalles autorreferenciales: “La comprensión de la idea evolutiva” habla del apoyo que el proyecto ha recibido del secretario de educación pública José Vasconcelos, del gobernador Froylán C. Manjarrez y del presidente municipal Fernando F. Franco. La referencia desmiente de una vez la noción de una iniciativa independiente, al tiempo que revela sus estrechos lazos ideológicos con el proyecto vasconcelista y el pensamiento pedagógico emanado de la Revolución mexicana. Otro texto sin firma, “El retorno de las industrias nacionales”, versa sobre la renovación de las artes populares en México, presentando a los hermanos Luis y Gabriel Fernández Ledesma, quienes serán colaboradores frecuentes de Ser en sus siguientes ediciones.

Como señala Francisco Javier Mora, la revista “tenía una orientación pedagógica e iba acompañada de reproducciones fotográficas de monumentos y paisajes del estado. Contenía, además de las notas editoriales, una sección de historia y otra de literatura en la que ya se entreveía su vocación rebelde”.[3] Después del primer número, las secciones eran bien definidas: Educación, Temas Sociales, Historia, Literatura. Ésta última, lejos de seguir algún canon en particular, privilegiaba a autores nacionales, tanto los clásicos como los emergentes. Si en el primer número llaman la atención los poemas de dos mujeres latinoamericanas, Gabriela Mistral y Alfonsina Storni, que abordan temas sociales (la maestra rural y el conflicto de clases, respectivamente), en números siguientes las temáticas, así como los estilos, son variados, en general sin tintes políticos y muchas veces con marcado lirismo. Se conmemora el primer aniversario de la muerte de López Velarde con un amplio homenaje de parte de Rafael Lozano en el quinto número de la revista; en el mismo número, una página de reseñas titulada “Bibliografía” da cuenta de algunas publicaciones del día y de los gustos en formación del equipo editorial.

No dejan de ser fascinantes las apreciaciones en esta página de los poemarios siguientes: El corazón delirante de Jaime Torres Bodet, Tenebrarium de José María Solís, Poemas dinámicos de Nahui Olin (los cuales tienen, según la reseña, “y es raro dado su creación femenina, una fuerza milagrosa que sacude al leerlos”) y Campanas de la tarde de Francisco González León, así como la novela El Emperador de México, de Arturo Fenochio y las revistas México Moderno, Acción de Arte (dirigida por el Dr. Atl), Pegaso, de Tlaxcala, y Argos, de Tehuacán. Queda claro que las rivalidades que tanto han sobresalido en la historia literaria, como la competencia entre estridentistas y Contemporáneos, aún no se habían asomado en el horizonte, y que la avidez de lo novedoso y el apoyo a los talentos jóvenes predominaban sobre otros posibles prejuicios.

En los números 6 y 7/8, la transición hacia la vanguardia se hace evidente, sobre todo en la sección literaria. En el 6 (enero de 1923), se publican poemas en prosa de Jesús B. González; “Ocaso en el Sena”, poema inédito de Rafael Lozano, bajo el encabezado de “Poetas jóvenes de México”; y “La sombra”, de List Arzubide, dedicado a Rafael López y anunciado como “del próximo libro ‘Rebeldía’ (Poemas Anarquistas)”,[4] una suerte de anticipo del poemario Plebe, publicado por ese autor en 1925. Además el número contiene el ensayo de Nicolás Beaudin, “La psicología de los poetas nuevos”, enfocado sobre el paroxismo francés, texto que se reeditará en la revista estridentista Horizonte en 1926. En el próximo número, Alfonso Muñoz Orozco colabora con una defensa apasionada del polémico discurso que presentó Maples Arce en la inauguración del mural La creación de Diego Rivera, del cual aparece un fragmento como ilustración. En cuanto la literatura, están el “Nocturno” de Gilberto Bosques (dedicado a Rafael López), el relato “La vida apasionante de los trópicos. Una cacería de caimanes” del chileno Armando Zegri, el cuento “Al margen de un piano” de Arqueles Vela, el poema “Cinema de viaje” de Salvador Gallardo (dedicado a Maples Arce “por su ademán 1930”), y un homenaje a José Juan Tablada de parte List Arzubide. También está la convocatoria emitida por el comité organizador del Primer Congreso Nacional de Escritores y Artistas, representado en Puebla por el director de la revista. Con este nuevo enfoque vanguardista, emparentado con publicaciones estridentistas como Irradiador (1923) y Horizonte (dirigido por el mismo List Arzubide en Xalapa en 1926-1927) que se cierre la publicación de Ser, siendo el último número publicado en marzo de 1923.

La revista, no obstante, dista de ser exclusivamente literaria; la educación, la política e incluso el comercio son temas importantes en ella. Un personaje significativo es el profesor Antonio Vela, con trayectoria de 30 años en la docencia y entonces delegado de la Secretaría de Educación Pública en la zona, quien publica sobre las actividades febriles de la misma, como la nueva Escuela Normal Regional y las clases innovadoras que se ofrecen en el Centro Cultural Obrero. Vela fallece y es homenajeado en el número 6, pero no falta la presencia de educadores en Ser; al contrario, la revista reproduce discursos impartidos por José Vasconcelos, Carlos M. Peralta, Luz Vera (en la clausura de un congreso de maestros de las Misiones Culturales), Eliezer Oliver, y dos franceses, Gastón Sevrette y Daniel Moret (traducidos para la revista por Felisa Olquín), entre otros especialistas en el tema pedagógico desde diversos ángulos. En cuanto la política, también son variados los asuntos presentados: desde la falta de libertad de imprenta en Venezuela, la opresión de los afroamericanos en Estados Unidos o la interferencia económica de éste en Cuba, hasta los propios problemas nacionales, presentados en una ocasión por un joven Daniel Cosío Villegas, entonces ganando fama como líder estudiantil y escritor en ciernes.

En el número 5 de la revista, Cosío Villegas indica que los problemas más importantes que enfrenta México son tres: “el del Gobierno, el del obrero, y el del extranjero”, y recomienda, sobre todo, el estudio extenso e intensivo ya que “casi nada sabemos del país”.[5] Quizás notando la brevedad del ensayo relativo al vasto tema que toca, la redacción agrega una posdata: “El señor Cosío Villegas se propone estudiar en artículo subsecuente cada uno de los problemas sociales cuya solución reclama imperiosamente la República”.[6] Dichos artículos no aparecen en los dos números restantes de Ser, pero la nota seguramente da una indicación del camino que iba a proseguir este gran pensador polifacético mexicano.

En la sección “Bibliografía” de la siguiente edición de la revista, hay una reseña de Miniaturas mexicanas, el primer libro del mismo Cosío Villegas, editado –como el también reseñado poemario Andamios interiores, de Maples Arce– por Cvltvra en 1922. En la misma sección encontramos la reseña de la revista Vida Mexicana, editada por “la falange de intelectuales más jóvenes y más conocidos” de acuerdo con el reseñista, que otras fuentes nos permitan identificar como Cosío Villegas, Salomón de la Selva, Eduardo Villaseñor y Vicente Lombardo Toledano.[7] De esta revista, Ser también reproduce el artículo “La Acción de los Estados Unidos y el Proletariado Mexicano. Reflexiones indispensables y prevenciones necesarias para un porvenir inmediato”. Estas colaboraciones y otras más muestran que List Arzubide y sus colaboradores estaban desarrollando propensiones políticas y redes intelectuales de importancia, paralelo a sus lazos con el estridentismo. La influencia de Vasconcelos y de Pedro Henríquez Ureña (éste con dos textos reproducidos en Ser) es uno de los elementos más notorios en la revista, tan importante como la promoción de la innovación literaria y, por otra parte, de una identidad local expresada, primordialmente, en textos de naturaleza histórica, cultural, didáctica y comercial.

A partir del quinto número, la revista incluye una nueva sección “Comercial, Industrial y Agrícola”, cuyos textos, firmados exclusivamente por “Mercurio”; consisten en perfiles de algunos negocios locales y los empresarios responsables por su éxito. Esta sección complementa la ya amplia extensión de la revista dedicada a la publicidad, y con ella, abre una ventana sobre el contexto económico y cultural de la ciudad en ese momento. Hay, desde el primer número, anuncios de productos tan sorprendentemente modernos como el refresco Radium, de manufactura local, o de los Paige Motors of México, compañía de automóviles cuya propaganda subraya tanto la factura nacional como la belleza y elegancia del producto (“El más hermoso auto de América”, “El de la aristocracia”). En muchos casos, la ventaja que se proclama en torno a los productos y servicios ofrecidos es que, siendo de fabricación y disponibilidad local, son comparables tanto de precio como de calidad con lo que se encuentra en la Ciudad de México. En este sentido, Ser, a la mano con su defensa del proletariado, promueve el capitalismo poblano, encarnado en sastres elegantes, hoteles cosmopolitas, imprentas especializadas en etiquetas de colores para productos, el Cine Lux, y un importante empresa de carbón cernido, entre otros, el comercio autóctono como aspecto dinámico y modernizante de la vida urbana y, por lo tanto, de su propia identidad como publicación.

Con respecto a sus características materiales, la revista es consistente en todos sus números, los cuales son compuestos de 36 cuartillas en total, generalmente enumeradas en las páginas 3 a 30 o 32, con el resto del espacio dedicado a anuncios comerciales de varios tamaños. Empieza siendo irregular, pero llega a ser mensual; el precio es de 25 centavos, y las portadas se imprimen con un color adicional (amarillo o naranjado) integrado a la imagen visual, y con el título Ser en rojo en un par de ediciones. El indicador ocupa todo un plano y es constante después de la partida de Juan Martínez Barranco en el tercer número: además del director, incluye a Arturo Vendrell como jefe de redacción, Luis E. Molina como secretario de redacción, y Gilberto Bosques y Miguel Aguillón Guzmán como representantes en México.

Imagen 1. Gabriel Fernández Ledesma, Primera de forros de Ser, núm. 5, 15 de noviembre de 1922. Fotografía de la autora.

En cuanto el aspecto visual de la revista, tanto las portadas como las viñetas interiores revelan la influencia del modernismo con elementos de art nouveau y deco, algunos motivos mexicanistas (cactus, grecas, caras indígenas estilizadas, etcétera) y otros más universales (barcos, flores, entre otros). La portada del tercer número exhibe un dibujo de David Alfaro Siqueiros: una mujer en perfil, de cuello largo y peinado estilizado, tomando té, retratado con un estilo no reconocible en relación con la obra posterior de ese pintor. Para el número 5, Gabriel Fernández Ledesma aporta un grabado en madera de una mujer indígena portando un cactus, en clara afiliación con la emergente escuela mexicanista. En cambio, la portada del 6, número en que la revista proclama su adhesión a la vanguardia estridentista, está adornada con un dibujo de Emilio García Cahero: una figura de la Virgen al estilo, simplificado, de un ícono cristiano oriental, con el título Panaghia; porta un halo y una manta impresa en amarillo luminoso que invoca al dorado de los íconos. La imagen, aunque distinta de las estampas del catolicismo reinante en México, tampoco da indicaciones de la actitud explosiva e irreverente expresada en el Manifiesto estridentista, firmado por dos miembros de la redacción de Ser y cuya difusión coincide con la edición del número. Como se ha mencionado, es sólo en el último número de la revista que la portada, el retrato cubista de “Manuel Maples Arce, creador del estridentismo, champlavé [sic] del pintor francés Jean Charlot”, asume un carácter visual explícitamente vanguardista. Los elementos plásticos, por lo tanto, igual que los textos escritos, reflejan el carácter emergente y ecléctico de esta publicación.

En noviembre de 1998, cuando falleció Germán List Arzubide meses después de cumplir un siglo de vida, la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (buap) le otorgó el doctorado honoris causa post mortem por sus aportaciones a la cultura poblana. La colección más completa de Ser –faltando solamente el segundo número– la resguarda la Biblioteca Lafragua de la misma universidad, mientras algunos números sueltos existen en otros acervos públicos y particulares y una digitalización de la colección de la buap existe en la Universidad de Iowa, con acceso solamente para la comunidad de dicha institución. Tales dificultades de acceso y marginalidad se ha prestado, como se ha señalado, a la reproducción de mitos en torno a una publicación conocida de manera fragmentaria y en gran parte de segunda mano. En cambio, su rescate, a través de una edición facsimilar o colocación en una hemeroteca digital, nos permitiría recuperar la importancia de Ser tanto en la biografía de su director como para el creciente campo de los estudios de las vanguardias mexicanas, las redes intelectuales y, de manera particular, las iniciativas culturales regionales en el temprano siglo xx.

 

Bibliografía

Corte Velasco, Clemencia, La poética del estridentismo ante la crítica, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2003.

Hernández Palacios, Esther (coord.), Estridentismo: memoria y valoración, México, Secretaría de Educación Pública/ Fondo de Cultura Económica, 1983.

Mora, Francisco Javier, El ruido de las nueces. List Arzubide y el estridentismo mexicano, Salamanca, Universidad de Alicante, 1999.

Rashkin, Elissa J., La aventura estridentista. Historia cultural de una vanguardia, traductores Víctor Altamirano y Daniel Castillo, México, Fondo de Cultura Económica/ Universidad Veracruzana/ Universidad Autónoma Metropolitana, 2014.

Sánchez Soler, Monserrat  (coord.), Vanguardia estridentista. Soporte de la estética revolucionaria, México, Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura/ Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, 2010.

 

 


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