Casa del Lago Juan José Arreola

  El edificio de la Casa del Lago, ubicado en las márgenes del lago menor del Bosque de Chapultepec, fue construido e inaugurado en 1908 por José Ivés Limantour para albergar al Automóvil Club. En 1915, Carranza lo expropió y lo asignó a la Junta Superior del Bosque de Chapultepec. Luego, durante el mandato de Obregón, fue la residencia de Adolfo de la Huerta, pero su distanciamiento del caudillo lo obligó a desocuparlo a fines de 1923. A partir de entonces, la construcción pasó a ser patrimonio de la Secretaría de Agricultura y Fomento, que instaló ahí las oficinas de la Comisión Nacional de Irrigación y, en 1929, las de la Dirección de Estudios Biológicos.

Ese mismo año, con la autonomía universitaria, el gobierno encomendó a la Universidad algunas entidades de carácter cultural, entre ellas el Instituto de Biología, que ocupó el edificio de la Casa del Lago hasta 1954, fecha en la que se inició el traslado de las dependencias de la Universidad a Ciudad Universitaria. Fue entonces cuando la Casa del Lago se destinó para centro cultural, el primero de su tipo en América Latina, ubicado fuera de las instalaciones universitarias. Con el tiempo, los logros de la Casa del Lago en el ámbito cultural darían pie a la fundación del Museo Universitario del Chopo y del Palacio de Minería, que también dependen de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Desde entonces, la Casa del Lago tuvo como objetivos estimular la inquietud artística mediante talleres, cursos y seminarios de libre acceso (sin necesidad de que el individuo inscrito a ellos requiriera estudios previos), así como apoyar y producir diversas manifestaciones culturales de calidad (no sólo de artistas reconocidos), tales como teatro, cine, exposiciones de artes plásticas, literatura, música, danza, entre otras.

En sus inicios, Juan José Arreola fungía como director y responsable del proyecto; Alberto Híjar guiaba y comentaba al público las exposiciones de pintura; Miguel González Avelar cumplía las funciones de subdirector y publicó el boletín semanal de Casa del Lago en el que se anunciaban los eventos; Lourdes Compean fue responsable de la organización de diversas actividades; y Juan José Gurrola se encargaba de dirigir las lecturas de poesía y, más tarde, las sesiones de teatro leído.

El primer domingo que la Casa del Lago abrió sus puertas como centro cultural, el programa contenía un recital de poesía española, una lectura de textos de Juan Ramón Jiménez presentados por Tomás Segovia, otra lectura a cargo de Pilar Pellicer, una exposición llamada "La arquitectura en México" y la presentación de los fotomurales de Dalí. A partir de entonces se inauguraron otros servicios: concursos de ajedrez al aire libre, préstamo de libros, acervo de materiales hemerográficos abierto al público, actividades infantiles y lecturas de poemas. En estas primeras sesiones participaron artistas e intelectuales.

Durante la inauguración oficial (que tuvo lugar el 15 de septiembre de 1959) se realizó una exposición de obras maestras del Renacimiento, y sobre el lago se colocó un escenario flotante que sirvió de tablado para la presentación de la Escuela de Danza de la Unidad Artística y Cultural del Bosque de Chapultepec, encabezada por Josefina Lavalle. Además, Gurrola y Arreola, subidos en una panga, recitaron fragmentos de la "Suave Patria" de López Velarde.

Meses más tarde, las actividades se multiplicaron: hubo lecturas de poesía, presentaciones de grupos corales, audiciones de música clásica, funciones de cine, y los jardines sirvieron de escenario a grupos folklóricos y otras manifestaciones populares. En 1960 se inauguró la Galería del Sótano con pinturas de Salvador Pinoccelly, y a partir de entonces se organizaron mesas redondas abiertas al público en las que se trataban problemas sociales o artísticos. Se realizó también un ciclo de conferencias titulado "La nueva generación", con charlas sobre la obra de jóvenes dedicados a las artes.

Al inicio de 1961, Tomás Segovia ocupó, a partir de entonces y hasta 1963, el puesto de Arreola. Él continuó el proyecto y programó actividades todos los días (antes sólo se realizaban durante el fin de semana). Durante las tardes se abrieron diversos talleres artísticos y literarios, entre los que se encontraban: "Iniciación a la literatura", por Antonio Alatorre; "Iniciación a la música", por Juan Vicente Melo; "Iniciación a la poesía", impartida por el propio Segovia, e "Iniciación a las artes plásticas", a cargo de Alberto Híjar. Se creó un ciclo de conferencias titulado "Nuestro tiempo", en el que estuvieron presentes creadores y artistas de la talla de Rosario Castellanos, José de la Colina, Salvador Novo y Juan de la Cabada, entre otros. Se impulsó también a músicos jóvenes y surgió la serie de eventos titulada "Nueva música en México" y se organizó el "Convivium Musicum", que estaba integrado por un conjunto de artistas no profesionales dedicados a la música barroca. Además, se promovió la creación de un Club de Amigos de Casa del Lago, integrado por alumnos, que organizó tres series de conferencias tituladas "La voz de los estudiantes".

Durante ese periodo destaca particularmente el papel que Casa del Lago dio al teatro: siguiendo la veta abierta con Poesía en voz alta, se llevó a escena La hija de Rappaccini de Octavio Paz; se estrenó Bajo el bosque blanco de Dylan Thomas -traducida por Gurrola (quien también la dirigió) y por Pixie Hopkins-, y una obra de Tomás Segovia titulada Zamora bajo los astros, dirigida por José Luis Ibáñez.

A principios de 1963 se nombró responsable de Casa del Lago a Juan Vicente Melo, quien promovió distintas actividades, entre las que destacan: la exposición llamada "Juan Soriano y el teatro", con los trabajos realizados por el pintor durante su participación en Poesía en voz alta; conciertos en los que participaron los miembros del Taller Carlos Chávez y el Grupo Nueva Música; el estreno de una pieza del músico del siglo xviii, Antonin Rejcha; un espectáculo de Gurrola, compuesto por música de Jazz y poemas de Paz; un homenaje a Luis Cernuda; conferencias literarias tituladas "Los grandes personajes de la literatura mundial"; la puesta en escena de las siguientes obras: Woyseck, de George Büchner (dirigida por Héctor Mendoza e interpretada por el grupo "Teatro 63" formado por los actores Fernando Curiel, Manuel Ojeda, Angelina Peláez y Claudia Millán); La moza del cántaro, de Lope de Vega (dirigida por José Luis Ibáñez), y La cantante calva, de Ionesco, con escenografía de Gurrola. Juan Guerrero se encargó de organizar los ciclos de cine, y ese año Casa de Lago fue premiada por la Asociación de Críticos de Teatro y Música por haber promocionado conciertos de alta calidad de música del siglo xx. Durante los cuatro años en los que Melo fungió como director (1963-1966), la Casa del Lago fue considerada uno de los espacios más importantes de la vanguardia artística e intelectual de nuestro país.

Cuando Gastón García Cantú sustituyó a García Terrés en la dirección de Difusión Cultural de la UNAM, en 1966, pidió a Melo su renuncia a Casa del Lago. Esto provocó que un grupo importante de intelectuales (entre ellos, los pertenecientes a la Generación del Medio Siglo) manifestara su indignación en distintos medios culturales y periodísticos. Se nombró director de Casa del Lago a Héctor Azar y Melo tuvo que abandonar su puesto. El nuevo director fundó el Centro de Teatro Clásico, dirigido por José Luis Ibáñez, y el Club musical de la Casa del Lago; Arreola se encargó del ciclo de autobiografías; se construyó el teatro al aire libre y se le dio un importante papel al teatro de búsqueda.

De nueva cuenta, en 1970 el cambio de rector de la UNAM trajo consigo un cambio en la dirección de Casa del Lago: Azar dejó su cargo ese año y fue sustituido por el arquitecto Benjamín Villanueva. Durante esa época, José Antonio Alcaraz se encargó de la planeación de los conciertos de música clásica y Miguel Bernal Matus formó la Camerata de la Casa del Lago.

En 1975, Villanueva dejó su cargo, que fue ocupado por Hugo Gutiérrez Vega durante un año y medio. Las actividades de Casa del Lago se habían dividido en cine, exposiciones, música, conferencias, teatro, cursos o talleres libres, ajedrez y el servicio de hemeroteca. La dirección de Gutiérrez Vega dio apoyo al teatro, en particular al de vanguardia; muestra de ello fue la puesta en escena de Roberte esta tarde, de Pierre Klossowsky.

Juan Garzón Bates sustituyó a Gutiérrez Vega en 1977 y Nicolás Núñez fue nombrado subdirector. Ambos siguieron el proyecto de su antecesor hasta agosto de 1978, cuando Arturo Azuela ocupó el puesto de director. Su gestión, que duró seis meses, apoyó sobre todo los espectáculos infantiles, como guiñol, pantomima, marionetas y talleres de teatro y pintura, entre otras actividades. Ese año, se escenificó Piedra de sol y La hija de Rappaccini, de Paz. Azuela también organizó, junto con el INBA, el Primer Encuentro Nacional de Talleres Literarios, y el Pen Club -presidido por Julieta Campos- ocupó el edificio anexo a Casa del Lago.

En enero de 1979, Azuela deja su lugar a Eduardo Lizalde, quien ocuparía la dirección durante tres años. Entre las actividades que se realizaron durante ese periodo cabe destacar el homenaje a José Revueltas, la proyección de películas de arte (programadas por Adolfo García Videla), la celebración del centenario del nacimiento de Virginia Woolf, un homenaje al grupo de los Contemporáneos y la escenificación de la versión teatral de Sergio Magaña sobre La Dama de las camelias.

En abril de 1982, Fernando Arechavala asume el cargo de director; durante su administración sobresale el montaje de la exposición titulada Salvemos al Bosque, la muestra dedicada a los poetas del Estridentismo y la conmemoración de los 25 años de Casa de Lago.

En 1985, René Avilés Fabila quedó a la cabeza de Difusión Cultural, y la Casa de Lago estuvo a cargo de Gerardo de la Torre, con Gloria Valdéz como subdirectora. Durante su administración se realizaron, entre otras cosas, una serie de eventos para celebrar el Año Internacional de la Juventud. En 1986, tanto de la Torre como Avilés Fabila renunciaron a sus respectivos puestos, y la Coordinación de Extensión Universitaria de la UNAM -dirigida por Fernando Curiel- asumió el manejo de Difusión Cultural. Casa del Lago quedó a cargo de José Benítez, quien fungió como director interino hasta fines de septiembre de ese año, cuando se nombró a José Rovirosa, quien se mantuvo como director hasta 1989.

A partir de entonces, con el ingreso de Gonzalo Celorio a la dirección de la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM, Rafael Segovia Albán se hizo cargo de Casa del Lago, puesto que desempeñó hasta 1993. Después, el cargo fue ocupado por Raymundo Figueroa López y actualmente la directora es Carmen Carrara.

 



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