Jaime Cardeña representa uno de los nombres distinguidos en el campo del sicoanálisis en nuestro país. En el terreno literario se le ha conocido, hasta hoy, preferentemente como autor de importantes artículos y estudios científicos de su especialidad, pero Jaime Cardeña es también un creador literario capaz –por sus profundos conocimientos de la más misteriosa e indescifrable de las regiones del ser, la integración humanística de su vasta cultura y su aguda sensibilidad de la palabra– de poner en el cuento mexicano un nuevo acento. Sus cuentos son breves, esquemáticos, estupendamente escritos con un idioma fácil, concreto y seguro; pero, sobre todo, concebidos con una fertilidad de imaginación que seduce y encanta. Se llega, en todos ellos, en las líneas finales, a un sorpresivo deslumbramiento, que sólo alcanzan quienes poseen la maestría en el género. Por otra parte, la variedad de asuntos y de ambientes nos demuestra plenamente que el autor posee innegables conocimientos, experiencia y, más que nada, fantasía; los personajes son niños, hombres maduros o viejos, del presente o del futuro remoto; en algunos de ellos hay auténtica gracia, un humor fino, que sería indebido llamar comicidad; a veces ese humor es negro y no por ello menos agradable. No escribe cuentos sicológicos por supuesto. Va mucho más allá y maneja materiales de una índole que son tabú para el escritor profano en su ciencia o para el sicoanalista que no fuera realmente un escritor. Prueba de ello son los cuentos seleccionados en Los supervivientes que tú, lector, tienes en las manos.